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RETABLO CERÁMICO DE LAS SANTAS JUSTA Y RUFINA
Del libro "Pintura Cerámica Religiosa: paneles de azulejos y placas.
Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias "González Martí".
INOCENCIO V. PÉREZ GUILLÉN
 

Denominación o Título: Santas Justa y Rufina.

Fabricación: Hornos de la ciudad de Valencia.

Cronología: 1780 - 1790

Medidas: 61,5 x 82 cm.

Técnica: Pintura sobre fondo estannífero liso y estarcidos; perfilado muy fino y homogéneo; colores: azul, marrón anaranjado, amarillo, verde azulado, morado diluido.

Despiece: Despiece impar simple.

Marcas dorsales por determinar.

Orla o Marco: Marco pintado en forma de bocel amarillo con rosetas esquinares, decorado con hojas de roble (debían ser de laurel) formando mazos campaniformes, con frutos en espiga; sombreado con violeta de manganeso muy diluido, delimitado por trazos a regla de marrón anaranjado

Inscripciones: Bajo cada una de las Santas, rotulados sobre el marco ornamental, aparecen los nombres de las Santas con cursiva y capitales negras de manganeso.

Estado de conservación: Sustituido el azulejo número 2, lascas periféricas irrelevantes en el resto; vidriado en buen estado.

Santas Justa y Rufina, hermanas nacidas en Sevilla, según la tradición vivían vendiendo cacharros de barro que fabricaba su padre alfarero. Como cristianas, se negaron a participar en las fiestas en honor de Adonis y de ofrecer sacrificios a Venus, pero además destrozaron un ídolo pagano. Por todo ello fueron torturadas; a la primera se le aplicó el tormento del potro, la segunda fue estrangulada. Se cree que el martirio acaeció sobre el 287 aunque sus actas son muy dudosas. Como por su invocación se salvó la Giralda de un rayo caído en 1540, se las representa constantemente juntas flanqueando la torre de la catedral de Sevilla. En el panel cerámico están de pie, descalzas, vistiendo túnica talar con mantos amplios cruzados asimétricamente, petos ceñidos con remates lambrequinados y amplias mangas hasta medio brazo, de una moda "romana" peculiar. Aparecen como robustas y bellas vírgenes nimbadas que nos miran esbozando una leve sonrisa, mostrando sendas palmas, símbolo de sus atroces martirios. Abajo, depositadas en el suelo se ven algunas piezas de vajilla a juego: una escudilla de orejas con su plato, y dos pitxers, jarras de pico y panzas globulares; todos vidriados con fondo blanco estannífero y decorado con azul cobalto formando franjas rectilíneas y trazos muy finos bordeados de puntos; son ejemplo de la locería fina que se hacía en Manises -además de la basta y otros productos alfareros- a finales del siglo XVIII. En el centro en lugar de la Giralda, se ha ubicado una torre de sección poligonal sin duda inspirada en el Miguelete, el campanario de la catedral de Valencia.

La abundante estampería sevillana dedicada a las Santas las sitúa como en esta pintura, de pie, con palmas de mártires y a ambos lados de la Giralda. La conocida obra de Murillo del Museo de Bellas Artes de Sevilla (ca. 1665) sigue el mismo modelo compositivo, pero elude las connotaciones "antiguas", elimina la pose forzada, y otorga a las dos mujeres una belleza popular dotada de gran sensualidad. La estética de raíz académica del panel, la estilización e intemporalidad y la vestimenta "romana" resultan sin embargo mucho más próximas al manierismo de las Santa Justa y Rufina de Hernando de Sturmio realizada para la catedral de Sevilla en 1955. Todas llevan como atributo de su patronazgo cacharros no vidriados o lozas bastas sin decorar. Aquí, la contextualización valenciana viene determinada no sólo por la permuta de torres, sino por la inclusión de productos cerámicos característicamente maniseros, teniendo en cuenta que ollas, pucheros y cazuelas, el denominado en denominado en documentos del siglo XVIII "vidriado negro", se fabricaba casi exclusivamente en Alaquás (Valencia) en ese periodo.

Respecto al despiece, a pesar de ser dos los personajes representados, la torre que ocupa el espacio central resuelve de antemano el problema de la partición de rostros que se plantearía, al acaparar la hilera central y dejar las otras dos laterales para cada una de las Santas.

El panel debe proceder de Manises; no conocemos ninguna mención a Justa y Rufina o a alguna festividad con ellas relacionada entre la numerosa documentación que hemos manejado sobre azulejerías del siglo XVIII de la ciudad de Valencia en la que se pintó el panel; sin embargo, en Manises existen dos muy similares, uno en el Museo de Cerámica (4x4 azulejos) procedente de la colección Ismael Barrera que añade dos ángeles niño portando coronas triunfales para las mártires. Otro, en la calle que lleva su nombre, muy deteriorado y de mayores dimensiones (6x5 azulejos) es algo posterior y tiene una orla de acantos trenzados sobre fondo azul que se ve en productos coetáneos de las Reales Fábricas de Azulejos de Valencia; además está rotulado con los nombres de las patronas de los alfares abajo, como el presente, que tiene como marco pintado un bocel decorado en monocromía amarilla también característico de productos de la Real Fábrica; por ello es probable su procedencia de los hornos de la calle Mosén Femares en un periodo en que aún estaban dirigidos por Marcos Antonio Disdier (cfr. Pérez Guillén, 1991, p. 390, nº 325 y p. 445, nº 428)

En 1955 se instaló en la parte alta de la pared de una inventada cocina valenciana, inaugurada oficialmente en marzo de 1958 en el segundo piso del museo, donde sigue.

Bibliografía: DICENTA DE VERA (1955); SOLER FERRER (1985), p. 87; PÉREZ GUILLÉN (1991), nº 276, p.365.

Del libro "Pintura Cerámica Religiosa: paneles de azulejos y placas.
Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias "González Martí".
Inocencio V. Pérez Guillén.
Ministerio de Cultura. Secretaría General Técnica. Subdirección General de Publicaciones, Información y Documentación.
Madrid 2006