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CORONA
DOLOROSA EN COCENTAINA (ALICANTE) LOS SIETE DOLORES DE NUESTRA SEÑORA |
| JAVIER QUIÑONES GARCÍA |
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Enclavados en la calle
del mismo nombre desde mediados del siglo XVIII, como reflejos del
sentir religioso del lugar, se encuentran en la localidad alicantina
de Cocentaina unas de las más antiguas y exquisitas representaciones
que en el devenir de casi estos tres años de vida de nuestra página
Web, he podido presenciar como colaborador recorriendo ciudades y
pueblos en búsqueda del retablo cerámico: Los Siete Dolores de la
Virgen.
En los azulejos figura una estrofa de Los Dolores a Nuestra Señora,
compuesta por cuatro versos octosílabos, que originariamente fueron
composiciones populares de tradición oral cantadas. Se enumeran los
siete dolores sufridos por la Virgen desde la presentación de Jesús
en el Templo hasta su entierro. Ésta y otras composiciones típicas
propias de la época litúrgica eran entonadas por las comitivas
penitenciales en las procesiones celebradas desde siglos atrás en la
jornada luctuosa del Viernes Santo. |
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“Cuando presentáis a
Dios,
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| Los Siete Dolores y su meditación |
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1. La profecía de
Simeón Por esta profecía se le revela a María que la misión salvadora de Jesús no será bien recibida por muchos y que su vida terminará con una Dolorosa Pasión y Muerte, durante la cual, una espada de dolor le atravesará a Ella el alma. |
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2. La huida a
Egipto El rey Herodes está furioso por el nacimiento de Jesús y se propone matarlo. El dolor de la Virgen María es el de la Madre que ve amenazada la vida de su recién nacido, que es El Hijo de Dios, El Mesías. |
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3. El Niño Jesús
perdido en el Templo Fue este su dolor más sensible, porque en todos los otros tuvo consigo a su querido Hijo; más éste lo sufrió apartada de Él. |
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4. El encuentro de
Jesús y María camino al Calvario Las miradas de Jesús y María se encuentran.... Jesús va cargando la pesada Cruz, su rostro está todo bañado en sangre, sus facciones desfiguradas por la multitud de golpes y por el dolor. María va siguiendo sus pasos para ser crucificada con Él. |
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5. La Crucifixión Su Inmaculado Corazón no miraba la pena propia, miraba la Pasión y Muerte del Hijo tan amado. Todas las penas de la crucifixión las sufrieron los dos. Se ofrecían dos holocaustos: El Cuerpo de Jesús y el Corazón de María. |
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6. El Cuerpo de
Jesús es bajado de la Cruz Al tenerlo entre sus brazos, María ve de cerca la gravedad y profundidad de todas las llagas y heridas de su amadísimo Hijo, y se reaviva el dolor. |
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7. El entierro de
Jesús A pesar de que sabe que su Hijo resucitará, siente un grandísimo dolor al separarse físicamente de Él. Nuestro Señor Jesucristo le dijo a María Valtorta: "Pensad en mi Madre que, desde el momento en que me concibió, ha sufrido pensando que era el Condenado, esta Madre que, cuando me ha dado el primer beso en mi cuerpo de recién nacido, ha presentido las futuras llagas de su Criatura, esta Madre que habría dado diez, cien, miles de veces su vida, con tal de impedir que, en mi vida adulta, llegara el momento de la Inmolación, esta Madre que sabía y que debía desear que se cumpliera ese tremendo acontecimiento, para aceptar la voluntad del Señor, para la gloria del Señor, por bondad, hacia la humanidad. No, no ha habido agonía más prolongada, terminada con un dolor aún más grande, que la de mi Madre". Nuestro Señor Jesucristo le dijo a Verónica de Binasco: "Hija Mía, las lágrimas que tu derramaste en compasión por mis sufrimientos me satisfacen, pero ten en cuenta que debido al infinito amor que le tengo a Mi Madre, las lágrimas que derramaste por sus sufrimientos son aún más preciosas." |
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| Javier Quiñones García. Marzo 2009 |
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