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RETABLOS Y AZULEJOS EN EL BEATERIO
DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD DE SEVILLA
 MARTÍN CARLOS PALOMO GARCÍA
 

El Beaterio de la Trinidad de Sevilla se encuentra enclavado en el antiguo arrabal de la Macarena, collación de Santa Lucía, frente a la desaparecida Puerta del Sol de la ciudad. Actualmente se ubica en la calle Madre Isabel de la Trinidad, calle unificada de dos antes rotuladas como Santa Lucía y Trinidad.

Destaca éste entre los beaterios fundados en el siglo XVIII en Sevilla, por la tenacidad y esfuerzo de Dña. Isabel Moreno Caballero (1693-1774), nacida de familia humilde avecindada en el barrio de la Macarena y bautizada en la parroquial de San Gil. Al quedar huérfana, tomó el hábito de beata de la Santísima Trinidad el 2 de febrero de 1719 y decide la constitución del Beaterio partiendo de los pocos fondos bienes que le dejaron sus padres. El resto lo puso el trabajo, el esfuerzo y la dedicación suya y de cuantas mujeres se fueron sumando a la Comunidad, hasta llegar a nuestros días no sin etapas de serias dificultades. En todo tiempo su labor ha estado centrada en la educación de niñas (y desde hace algunos años niños) que reciben una espléndida formación religiosa y humana en el denominado Colegio Beaterio de la Santísima Trinidad.
 

Un aspecto del claustro.
 

La monografía más importante escrita sobre la Institución se debe a los profesores universitarios D. Juan Miguel González Gómez y D. José María Morillas Alcázar, quienes en 1994 publicaron el libro “El Beaterio de la Trinidad de Sevilla”, un completísimo estudio sobre la historia y el valioso patrimonio artístico que encierran sus paredes, haciendo referencia naturalmente a sus principales obras en cerámica, que es la que vamos a tratar.
 

   
   
   
Las distintas piezas que componen la pequeña colección de placas cerámicas.
 

Encontramos en el Claustro principal una serie de azulejos hagiográficos  de la primera mitad del siglo XIX  y un Vía Crucis de la misma época, así como cuatro retablos cerámicos que comentaremos en último lugar.

Los azulejos hagiográficos son siete azulejos de autoría anónima, de una sola pieza, de tamaño 210 x 155 mm., más uno de la Sagrada Familia, colocados sobre las puertas de las distintas dependencias que se abren a la galería cubierta del  claustro principal, a las cuales daban nombre. La colección recoge las representaciones de San Cayetano, San José de Calasanz, San Ignacio Confesor, San Félix de Valois, Santa María Magdalena, San Luis Rey de Francia, San Juan Bautista y la Sagrada Familia (Jesús, María y José). Cada personaje queda perfectamente identificado gracias al rótulo que ostenta en la zona inferior. La ortografía de los mismos acentúa el carácter popular de su factura. Pictóricamente hemos de resaltar que las figuras están silueteadas en negro para hacerlas resaltar. La policromía utiliza cuatro colores básicos (azul, melado, amarillo y naranja) y dos secundarios (gris y berengena).
 

Vía Crucis de factura popular donado en 1862.
 

El Vía Crucis es una colección de catorce azulejos planos de una sola pieza, de 275 x 275 mm., recogiendo las distintas escenas del martirio de Jesucristo. El dibujo, esquemático, está realizado en azul cobalto sobre fondo blanco. Sobre cada escena monta otra pieza de menor tamaño indicando, en numeración romana, la estación correspondiente. El conjunto queda enmarcado por un moldurón de madera. La autoría es anónima.

Queda documentado en el archivo del Beaterio que el Vía Crucis le fue donado en 1862 por D. Gregorio María López Zaragoza, obispo de Plasencia (Cáceres). Textualmente dice así: “En este año mandó poner el Sr. Gregorio López la Vía Sacra de los claustros”.
 

La fundadora, beata Madre Isabel de la Santísima Trinidad (aún Venerable en el momento de la realización del retablo)
 

Un retablo cerámico muy notable es el que preside el patio chico o patio de la Inmaculada. Representa a la fundadora, Madre Isabel e la Trinidad. Fue pintado por el ceramista José Macías y Macías en la Fábrica Mensaque Rodríguez y Cía hacia 1929. Mide 0.90 x 0.65 m aproximadamente (sin marco), incluyendo la siguiente leyenda: "V.M. Isabel de la SMA. Trinidad, fundadora del Beaterio del mismo nombre en Sevilla. + en 8 de mayo de 1774". Reproduce el óleo de la fundadora del Beaterio, que se conserva en la sala recibidor.
 

Retablo cerámico dedicado a Nuestra Señora de los Reyes.
 

En el pasillo que une el antes citado patio de la Inmaculada y el patio principal se abre un patinillo en el que se encuentra un retablo de moderna factura de la Virgen de los Reyes, firmado en Cerámica Santa Ana, que puede fecharse en la década de 1990.
 

Similar al anterior retablo, este de la santa fundadora se encuentra en la fachada.
 

En la fachada a calle Madre Isabel, junto a la puerta de acceso del alumnado, se colocó  un retablo de  Madre Isabel en la fachada, reproducción del óleo de la fundadora antes citado. Está firmado en Cerámica artística Antonio González, siendo colocado en 1999, ocupando el lugar de otro similar colocado en 1997, cuyos azulejos se desprendieron por estar mal fijados.
 

No falta un retablo cerámico dedicado al Señor del Gran Poder
 

Por último, citaremos un retablo del Señor del Gran Poder en el pasillo de acceso al patio de recreo, firmado por Juan José Jiménez Carrión en 1983.

 

Texto y fotografías: Martín Carlos Palomo García. Octubre 2009.

Bibliografía:  "El Beaterio de la Trinidad de Sevilla". González Gómez, Juan Miguel y Morillas Alcázar, José María. Universidad de Sevilla, 1994.