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EL RETABLO CERÁMICO DE SAN VICENTE FERRER
DE LA IGLESIA DE SAN NICOLÁS DE VALENCIA
TONO GIMÉNEZ AYORA
 

El retablo de San Vicente Ferrer colocado en la fachada de la iglesia de San Nicolás de la ciudad de Valencia, trata de imitar el estilo del XVIII aunque el colorido y traza distan de conseguir los efectos conseguidos en el pasado.

En la parte superior bajo un frutero con granadas a modo de cartela, encontramos el siguiente texto: "De esta Parroquia de San Nicolás fue Rector Alfonso de Borja, el Papa Calixto III, quien canonizó a San Vicente Ferrer el 29 de junio de 1455, cumpliéndose así la profecía del Santo."

En la parte baja encontramos un medallón que nos indica los donantes: "La Asociación de San Vicente del Tros-Alt, abril 1957.

En la parte central  y dentro de una cornucopia de rocalla, encontramos dos escenas. En la primera San Vicente en actitud de hablar con un joven que le escucha con reverencia. En la segunda el Papa, presidiendo el Consistorio de Cardenales. Hacen alusión a la profecía hecha por San Vicente a Alfonso de Borja, futuro Papa Calixto III.

Trascribo aquí lo escrito por el Rvdo. Miguel Navarro Sorni sobre este hecho:

"A primera vista la narración parece una leyenda hagiográfica, muy lejana de la verdad, pero, por extraño que parezca el acontecimiento, si lo analizamos con los métodos del saber histórico, constatamos que la noticia es contemporánea del mismo Calixto y que se basa en su propio testimonio, pues ya la refiere Eneas Silvio Piccolomini, que le sucedería en el pontificado como Pío II, quien, tras narrar en sus Commentari la elección papal de Calixto, dice del primer papa Borja que "ya varios años antes, vacante entonces la sede apostólica, predijo a todos su asunción al pontificado y afirmo que él sería sin duda el futuro pontífice, aunque nadie le creyó y todos pensaban que deliraba a causa de su vejez. Pero su vaticinio fue verdadero, el cual decía que se lo había hecho san Vicente, un compatriota suyo ya difunto, al que canonizó".

La misma historia nos refiere el cronista dominico Pietro Ranzano -quien se encontraba en Roma cuando fue elegido papa Calixto III- en su opúsculo De vita et gestis Sancti Vincentii Ferrerii Confessoris, escrito antes de 1463, quien narra cómo una vez que predicaba el santo dominico en Valencia, estando presente entre la multitud el joven Alfonso de Borja, se dirigió a él y le dijo:

"Te felicito, hijo, pues debes saber que serás máximo ornato de tu patria y de tu familia. Obtendrás la mayor dignidad entre los mortales, y a mí, una vez difunto, me colocarás en grandísima y altísima veneración. Mientras tanto, procura perseverar en tus estudios".

Confiando en este vaticinio el anciano cardenal de Borja había revelado a sus íntimos que llegaría un día en que presidiría la Iglesia Romana, y lo mismo aseguraba a la muerte de cada papa, provocando la burla de quienes le oían, que tomaban sus palabras por ridículos delirios de senectud. Mas cuando el vaticinio se cumplió a la muerte de Nicolás V, le preguntaron inspirado por qué numen u oráculo había predicho esto desde tanto tiempo antes y con tanta constancia, a lo cual respondió el anciano pontífice narrando lo anterior y asegurando que guardó siempre en su memoria estas palabras, sin olvidarlas nunca. De modo que, una vez cumplido lo que le había predicho de él, sólo quedaba cumplir lo que quedaba de la profecía, canonizando al dominico."

Tono Giménez Ayora. Marzo 2010.