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  EL RETABLO CERÁMICO DE LA CAPILLA SACRAMENTAL
DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA O DE SEVILLA
IRENE LÓPEZ MONTES
 

ÍNDICE
Introducción
Los Antecedentes
Contexto: El siglo XX
La Dinastía de los García-Montalván
La Iglesia de la O
La Capilla Sacramental
Conclusión
Bibliografía


INTRODUCCIÓN

Según antiguas leyendas el primer hombre fue formado de barro. Así pues, queda reconocida la importancia del arte, donde el hombre continúa el gesto de su creador. Sin embargo, la Historia del Arte Occidental no ha concedido a la Cerámica el lugar que le corresponde; nuestra sociedad tiende, a veces, a olvidar o desdeñar incluso, la belleza y la grandeza del trabajo manual del hombre.

Nos resulta común encontrarnos con la terminología de “artes menores”, “artes aplicadas” o “artes manuales auxiliares” y con la distinción entre “artistas” y “artesanos”, o incluso de “artistas puros” y “artistas aplicados”; sin percatarnos del menosprecio que hacemos con esas expresiones de artes tan nobles como el vidrio, el mueble, el textil o la cerámica y olvidándonos de que es la creación la que atraviesa a todos estos productores.

En cambio civilizaciones como la china o la japonesa no han jerarquizado las artes; algo que tampoco han hecho civilizaciones llamadas “en vías de desarrollo” (salvo en los casos en que el modelo occidental ha quedado implantado en una nación del Tercer Mundo). Es por tanto una decisión de los europeos el rectificar esta visión parcial de la Historia del Arte.

Este trabajo intenta contribuir a ello. En el caso de los retablos, son numerosas las publicaciones referidas a los retablos en madera (muy posiblemente el material más empleado en la realización de retablos), pero son muy hermosos los ejemplos de retablos en piedras como el mármol y, cómo no, en cerámica.

“Ya Sevilla poseía en época romana un estilo cerámico propio y característico, que no perdió su solera, sino que se aclimató luego a las normas del oficio que trajeron los árabes, maestros en el arte cerámico en todas sus modalidades, incluso en algunas como la azulejería de reflejo metálico. La influencia musulmana repercutió en la cerámica que se ha denominado hispano-morisca. En el siglo XVI, Niculoso Pisano dejó una inmortal escuela que tuvo imitadores en distintos puntos de la ciudad, pero sobretodo en Triana, cuyos alfareros y ceramistas han alcanzado justo renombre”. He traído estas palabras del humanista D. Luis Ortiz Muñoz a modo de resumen de la vinculación histórica entre la alfarería y Sevilla, y más concretamente, el barrio de Triana.
 

Retablo de la Virgen de la Granada en la Catedral de Sevilla. Taller italiano Della Robbia. Siglo XV


LOS ANTECEDENTES

Sin adentrarnos en la Hispalis romana, podemos asegurar que ya en la Edad Media, durante los siglos de dominación musulmana en la Península Ibérica (entre los siglos VII y XI) se elaboraba cerámica en Sevilla. Las primeras noticias que tenemos de los revestimientos cerámicos que se hacían en la época son los zócalos de alicatados de los interiores de las construcciones.

Entre finales del siglo XV y principios del XVI, época de un fuerte desarrollo en la ciudad de Sevilla, los primeros retablos no fueron de madera dorada, sino de cerámica. A la existencia en la ciudad de una larga tradición de alfareros (que entonces eran conocidos como “olleros”) hay que sumar la importación de obras italianas de tales características y la presencia en Sevilla de un verdadero maestro de la técnica: Francisco Niculoso Pisano.

Sabemos de la presencia en Sevilla de distintas colonias italianas, destacando por encima de todas ellas la genovesa; explicando de esa manera la presencia en Sevilla de importantes retablos italianos de cerámica.

A pesar de la encomiable labor de José Gestoso por identificar los vestigios cerámicos habidos en nuestra ciudad, solamente contamos con dos ejemplos identificables como obras de este período. El mejor retablo conservado de importación italiana es el retablo de la Virgen de la Granada (que desde 1903 se encuentra en la Capilla de Scalas de la Catedral Hispalense).

Este retablo es un relieve de terracota enmarcado en lo que podría llamarse un arco de triunfo, atribuido por el mismo Gestoso al taller de la familia della Robbia y fechable en la segunda mitad del siglo XV.

Relacionado con este retablo tenemos la imagen de la Virgen del Cojín de la Capilla de Santiago de la Catedral; que posee las mismas características materiales, técnicas y estilísticas que aquél.

Pese a los ejemplos anteriores, podemos afirmar que el retablo cerámico sevillano del Renacimiento se identifica con la figura de Francisco Niculoso, pisano.

Francisco Niculoso, natural de la ciudad italiana de Pisa; tras su período de aprendizaje en Italia, llegó a nuestra ciudad, al barrio de Triana. El realizó un tipo de azulejo con una técnica diferente, un azulejo de superficie plana de larga tradición italiana. Podemos ver ejemplos de su obra en Sevilla en sitios tan destacados como en la Portada de la Iglesia del Convento de Sta. Paula o en el oratorio de la Reina Isabel la Católica de los Reales Alcázares, donde observamos un bello retablo.
 

Retablo de la Visitación. Oratorio de los Reyes Católicos del Álcazar de Sevilla
Francisco Niculoso Pisano. 1504. Prototipo del retablo cerámico del Renacimiento.


José Gestoso define el estilo importado entonces como “azulejo pisano”, en honor al que se dice que fue su introductor. Sin embargo, nos dice Antonio Sancho Corbacho que, “si es casi indudable que fue Niculoso el primero que realizó en Sevilla azulejos con la nueva técnica, desconocida hasta entonces en la capital andaluza, no fue debido a su sola influencia su desarrollo entre los alfares de la ciudad del (río) Betis. Desde la muerte de Francisco Niculoso en ¿1528? hasta que se encuentra una producción lo suficientemente importante que demuestre la adopción definitiva del nuevo procedimiento por los ceramistas sevillanos, media buen espacio de años, lo que hace pensar que fueron otras causas y otras influencias también las que motivaron su desarrollo y pujanza frente al tradicional azulejo de arista, cuerda seca o cuenca, de mayor raigambre local (…). Por lo menos en un espacio de treinta años, 1530 a 1560, la producción de azulejos planos en Sevilla era muy escasa, pudiendo afirmarse que la adopción de los alfareros sevillanos del nuevo procedimiento, de manera definitiva, no se efectúa hasta el tercer cuarto del siglo y que la denominación de pisano para el mismo, si se acepta, debe ser más en consideración de la ciudad italiana (…) que a la influencia que pudiera ejercer su introductor Francisco Niculoso, sin olvidar tampoco la indudable de sus compatriotas…”
 

El máximo exponente de la arquitectura Regionalista lo encontramos en la Plaza de España de Sevilla
 

CONTEXTO: EL SIGLO XX

El Arte de la Cerámica ha quedado durante muchos siglos relegado a un segundo plano. Pero entre los siglos XIX y XX se produce en Occidente un proceso de recuperación historicista de técnicas y repertorios.

En este contexto podemos hablar de nacionalismo y también de regionalismo. Ambos términos son similares; mientras el nacionalismo intenta recuperar el lenguaje español, el regionalismo se centra en un lenguaje local, más cercano.

El regionalismo se desarrolla entre 1900 y 1930. Quizás sería más correcto establecer la fecha de 1915 como punto de partida de esta arquitectura, fecha en la que Leonardo Rucabado y Aníbal González hablaron de "Orientaciones para el resurgimiento de una arquitectura nacional" en el VI Congreso Nacional de Arquitectos.

Sevilla se convertiría en el foco más importante del regionalismo andaluz, siendo su mayor momento de auge la Exposición Iberoamericana de 1929, hoy conservada una parte de ella.

El Regionalismo afectó a distintas manifestaciones de la sociedad y de la cultura de la época, entre ellas al arte; transformando la práctica artística de la ciudad, que se encontraba en proceso de recesión desde el siglo anterior. Se suele hablar de “estilo sevillano” (término empleado por Alejandro Guichot); refiriéndonos así al modo de edificar aunando rasgos mudéjares, renacentistas y barrocos. En palabras del Dr. Álvaro Recio Mir “la realización de una arquitectura pletórica de ornamento y que conectó de inmediato con los sevillanos, que en su inmensa mayoría se identificaron apasionadamente con ella”. Así lo vemos en la utilización de uno de los elementos más elocuentes de la arquitectura, la cerámica vidriada.

Ya hemos hablado de la relevancia que el historiador José Gestoso y Pérez tuvo en el estudio y valoración de la cerámica, concretamente en este segundo renacimiento cerámico. Con su biblioteca y sus conocimientos, sus relaciones personales con arquitectos nacionalistas y regionalistas como Juan Talavera y Aníbal González su colección de cerámica y la de sus amistades, e incluso con sus propias intervenciones como ceramista; guió este proceso recuperador desde 1874 hasta su muerte en 1917.

Eso llevó a que en el ámbito del Regionalismo Sevillano se hicieran, al igual que en el siglo XVI, retablos de cerámica. Cabe citar el retablo del oratorio de la casa de D. José Llorent, hecho por el próspero ceramista Manuel Rodríguez Pérez de Tudela o el retablo de la Capilla del Sagrario de la Iglesia de Ntra. Sra. de la O, salido de los hornos de la fábrica de cerámica Montalván mientras era director de la misma Adolfo López.

Desde ese momento de auge, se ha conservado la tradición de construir en cerámica vidriada, como bien muestran los retablos cerámicos callejeros que se siguen haciendo en los siglos XX y XXI.
 

Manuel García-Montalván García-Montalván (1876-1943), un gran artista de la cerámica


LA DINASTÍA DE LOS GARCÍA-MONTALVÁN

Hacia 1850 fue fundada la Fábrica Montalván, siendo regentada en aquellos tiempos por D. Saturnino García-Montalván y Carmona. Algunos años después, con Francisco García-Montalván Vera la empresa empezó a crecer notoriamente. Desde esa fecha de 1874 la fábrica se establece en la calle Alfarería del barrio de Triana, donde toma el nombre de “Nuestra Señora de la O” (titular de gloria en la vecina iglesia de la calle Castilla).

El período de mayor fama del viejo alfar familiar vino entre 1901 y 1943, cuando Manuel García-Montalván García Montalván se hizo cargo de la fábrica; algo en lo que coinciden el ceramófilo (denominación creada por Gestoso) Martín Carlos Palomo García y el historiador José Cascales Muñoz.

Manuel García-Montalván nació en Sevilla el 6 de Diciembre de 1876 y falleció en la misma ciudad el 24 de Agosto de 1943.

“Respirando arte desde que vino al mundo y observando las preciosidades que los alfareros hacían con la tosca arcilla, era natural que sus aficiones se inclinasen al cultivo de la Cerámica”. Su padre opuso gran resistencia a sus deseos, pero su abuelo materno (Manuel García-Montalván) le dio lecciones de dibujo. Al obtener el Bachillerato en el Instituto provincial de segunda enseñanza, éste se matriculó en la Escuela provincial de Bellas Artes, aprendiendo con personajes tan relevantes como Manuel Soto y Tello, José Jiménez Aranda y José García Ramos.
 



Casa de Manuel García-Montalván, construida en 1927 en la confluencia de las calles Alfarería y Covadonga. Sevilla.
 

Después de fallecer D. Francisco García-Montalván en 1901, D. Manuel se hizo cargo de la empresa familiar. Entre sus labores se halla la de investigar técnicas de larga tradición en Sevilla, perfeccionándolas con la mayor calidad posible.

De entre su trayectoria conviene citar dos hechos: la amistad que éste forjó con Aníbal González (fruto de la cual podemos observar diversos trabajos de Manuel García-Montalván en lo que fue la Exposición Iberoamericana de 1929, como por ejemplo varias obras de la Plaza de América y de la de España) y su relación con el también arquitecto Juan Talavera; fruto de esta colaboración es la espléndida casa regionalista construida en el año 1927 que se encuentra en el actual número 21 de la calle Alfarería.

También nos dice Martín Carlos Palomo que García-Montalván fue un personaje muy popular en su época dentro de Sevilla: encarnó a un Rey Mago en una Cabalgata del Ateneo, era Hermano de la Sta. Caridad (en el Hospital de la Caridad realizó su primera obra) y también de La O. En la Hermandad de la O ocupó distintos cargos en la Junta de Gobierno y también realizó para su iglesia distintas obras cerámicas.

Como complemento, inserto un listado de algunas de las realizaciones del ceramista Manuel García-Montalván, extraídas de ‘Las Bellas Artes Plásticas en Sevilla’, de José Cascales Muñoz.
 

Fachada de la prestigiosa Fábrica Montalván, en el barrio de Triana
 

- Escudo de la Hermandad de la Santa Caridad (Hospital de la Caridad, Sevilla, España)
- Fuente de las Ranas y varios bancos de azulejos (Plaza de América, Sevilla, España)
- Zócalo de la sala de Alcántara del Pabellón Real (Plaza de América, Sevilla, España)
- Baranda de la ría de la Plaza de España (Sevilla, España)
- Zócalo de la Parroquia de Sta. Ana (Manuel García-Montalván y Manuel del Castillo). Sevilla, España
- Zócalos en algunas casas particulares de Triana (Sevilla, España)
- Zócalo de la Iglesia de S. Juan de Dios (El Puerto de Sta. María, Cádiz, España)
- Zócalo del restaurante del Balneario de Mondariz (Pontevedra, España)
- Decoración del Palacio de D. Eusebio Font (Castellón de la Plana, España)
- Escalera del bazar de D. Carlos González (en la Gran Vía de Madrid, España)
- Decorado del vestíbulo y pasillos del Teatro Cervantes (Buenos Aires, Argentina)
- Diversos elementos de algunas casas particulares (Buenos Aires, Argentina)
- Reproducciones de la Fuente de las Ranas y del Quijote (Parque de Sevilla, México D. F., México)
- Fuentes y bancos de los jardines de M. Hauna Bacon (El Cairo, Egipto)
- Obras en Estados Unidos: Nueva York, Chicago, California, Florida…

Al fallecer D. Manuel García-Montalván sin descendencia en 1943, su fábrica pasó por diferentes manos, hasta que en este mismo año 2012 ha cerrado sus puertas. Como dice el ceramista Alfonso Orce, “probablemente no volverá a oler más la calle Covadonga al inconfundible aroma de la corteza de madera de pino (…), ya que los rumores sobre el destino de este legendario solar se presenta incierto y cada vez más inquietante con la posibilidad de no ser justamente valorado el recinto, con el consabido argumento de falta de interés patrimonial”. Esperemos que no sea así, y que se cumpla su testamento; pues Manuel García-Montalván legó su fábrica al Colegio de los Salesianos de Triana con la intención de que éstos gestionaran su uso como una escuela de ceramistas.
 



Vista general de la Iglesia de Ntra. Sra. de la O, en la calle Castilla. Sevilla


LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA O

La Iglesia de Ntra. Sra. de la O se levantó sobre un antiguo hospital donde había una Corporación que daba culto a Sta. Brígida de Escocia y a las Stas. Justa y Rufina a la que posteriormente se unió la Hermandad de la Virgen de la O. Ambas hermandades se fusionaron entre 1559 y 1572.

Según un manuscrito, titulado ‘Breve descripción que manifiesta el principio que tuvo la reedificación del Templo de Nuestra Señora de la O’, recogido por el recientemente fallecido Pedro Díaz Díaz, en 1697 se convocó un cabildo en el que se decidió acometer la construcción de una nueva iglesia. A mediados del mes de junio de ese mismo año, la Vicaría General del arzobispado respondía que “las obras se habrían de hacer a costa exclusivamente de las limosnas de hermanos y devotos de Santa María de la O”.

En ‘Sevilla monumental y artística’, José Gestoso expone que fue el día 2 de Febrero de 1702 cuando se estrenó la iglesia, un hermoso ejemplo del Barroco sevillano. Durante varios siglos ha sido una iglesia auxiliar de la Parroquia de Santa Ana y desde 1911 se elevó su rango a Parroquia, la segunda Parroquia del Barrio de Triana.

Desde ese año de 1911 la Hermandad de la O ostentó el carácter de Sacramental (algo que, por otro lado, ya recibía “extraoficialmente” desde que en 1615 era filial de la Parroquia de Santa Ana) y en ese contexto se llevaron a cabo nuevas obras en el templo, que se concretan especialmente en la Capilla del Sagrario.

La Iglesia de Ntra. Sra. de la O es de reducidas dimensiones. Sin embargo, esta iglesia cuenta con un elevado valor material y artístico, muestra de ello se observa en el uso del mármol, especialmente de color rojizo. En cuanto al valor de la cerámica que se halla inserto en la Iglesia, bien merece la dedicación de un trabajo entero. En este trabajo sobre el retablo de la Capilla del Sagrario simplemente se inserta un pequeño resumen de la cerámica de la Iglesia, resumen de un capítulo del ceramista y Hermano de La O Carmelo Martín Cartaya, que se encuentra en el libro ‘Historia de La O. Una Hermandad para un barrio’.

Ya en el siglo XVII se empezó a tomar la costumbre de decorar las fachadas y las torres de las iglesias con azulejos. La O se adapta a dicho gusto. Ya en la torre campanario encontramos desde el revestimiento del chapitel bulboso como diferentes paneles de azulejos. Entre ellos destaca uno, que es el retablo cerámico cofradiero más antiguo que vemos en Sevilla; representa a Ntro. Padre Jesús Nazareno camino del Calvario. Bella obra perfectamente datada en 1760 según una leyenda que hay a sus pies.
 

Retablo cerámico de Jesús Nazareno en la fachada de la Iglesia de la O. 1760


En el interior de la iglesia hay una gran cantidad de obras de arte en cerámica, fruto de los esfuerzos realizados por el que fuera Hermano Mayor de La O a principios del siglo XX, José Cobos Estrada, el ceramista Manuel García-Montalván, los industriales Rafael Díaz Martínez y Antonio Martín Alborch y el párroco (enterrado en la misma Capilla Sacramental), D. Pedro Ramos Lagares.

Son muchas las obras allí albergadas: zócalo de la Iglesia, altares de algunos retablos, retablos enteros… Además, en la Hermandad de La O cuentan con otras valiosas piezas de cerámica. En su casa de Hermandad hay y han habido diversas obras como son los paneles cerámicos que rotulan diversas salas, los que recuerdan a destacados Hermanos de La O, el azulejo que indica el nivel de agua alcanzado en la riada de 1947, un azulejo que recuerda la restauración del Nazareno en 1993, la primitiva solería de la Capilla del Sagrario… Además de todo esto, es de destacar el retablo de cerámica que se encuentra en el antiguo osario del Cementerio de San Fernando de Sevilla; un retablo de cerámica, obra de Manuel García-Montalván en el centro del cual se encuentra la Virgen de la O en una vidriera.

Me gustaría concluir este capítulo con las palabras de Martín Carlos Palomo en el escrito que publicó en el ‘Boletín de Cofradías de Junio de 2007’ con motivo de la Coronación de la Virgen de la O:

“Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que la Hermandad de la O cuenta con el patrimonio de obras de azulejería y retablos cerámicos más importante de entre las Hermandades de Sevilla. En primer lugar por su antigüedad, pues al ser propietaria del edificio de la iglesia cuenta con piezas que se remontan al siglo XVII. En segundo lugar por la profusión de ellos…”
 

Retablo antiguo de Jesús Nazareno en la Capilla Sacramental, sustituido por el ejecutado en cerámica trianera


LA CAPILLA SACRAMENTAL

Dentro de la inmensa riqueza cerámica de la Iglesia de Ntra. Sra. de la O y de la Hermandad en general destaca la Capilla del Sagrario.

Desde el estreno del Retablo Mayor en 1716, éste albergaba al Santísimo; pero cuando en 1911 la Iglesia de Ntra. Sra. de la O adquirió la categoría de Parroquia y, con ello, el carácter de Sacramental, en la Iglesia de la Hermandad de la O se proyectaron diversas obras.

De entre ellas, la más importante fue la Capilla del Sagrario: una capilla lateral entera recubierta de cerámica: desde las paredes (en cerámica sin vidriar) hasta la primitiva solería. Según Pedro M. Martínez Lara, Licenciado en Historia del Arte y Delegado de Patrimonio de la Hermandad de La O, la actual Capilla del Sagrario estaba cerrada, y, en el lugar donde se abre la entrada había un arco rehundido en el muro con un altar donde se daba culto a la Virgen de la O Dolorosa.

Tres fábricas de cerámica participaron en su decoración, documentado todo esto con detalle entre 1910 y 1929.

El zócalo, de la Fábrica de Manuel Corbato García, fechado en 1910; donde se hallan el emblema de la Hermandad de la O, los Santos Pedro y Pablo y distintos atributos de la Pasión de Jesucristo. En la década de 1920 está firmado el frente de la mesa de altar, ejecutado por el pintor ceramista Fidel Villarroel López en la Fábrica de Manuel Montero Asquith. Estos dos conjuntos cerámicos están realizados con la técnica del azulejo plano o pisano.
 

En la fotografía superior, frente de altar del Retablo, pintado por Fidel Villarroel en la década 1920
En la fotografía inferior, detalle del zócalo de la Capilla. Fábrica Manuel Corbato, 1910.


 

El otro modelo cerámico estudiado durante la época renacentista fue el del retablo de la Virgen de la Granada. En el retablo que hoy vemos no se halla la imagen del santo, pues en él se insertan las Imágenes de Jesús Nazareno o de la Virgen Dolorosa de la O (dependiendo del culto que se celebre en ese momento).

El actual retablo de la Capilla del Sagrario (recientemente se ha descubierto que antes hubo otro retablo en ese lugar) es obra de 1928 y salido de la Fábrica de Manuel García Montalván.
 


Boceto del retablo, cuyo original hemos fotografiado en las oficinas de Cerámica Montalván en 2011

 

  Vista general de retablo cerámico de Jesús Nazareno
 

Es un retablo que consta de un solo cuerpo y calle, en el que su camarín u hornacina (ampliado por recomendaciones técnicas en Agosto de 1994, tras las restauración de la Imagen de Jesús Nazareno) está flanqueado por cuatro pilares abalaustrados (dos a cada lado del camarín) con capitel corintio y un entablamento con un friso decorado de forma similar a los triglifos y metopas. En el ático con cornisa y frontón curvo, enroscado y roto hay una cartela en el centro que contiene el escudo simple de la Hermandad. Sobre este remate hay una decoración de balaustres y, en el centro, una cruz.

Se trata de un retablo de planta recta y un alzado de perfil levemente movido, por su estructura arquitectónica podría clasificarse como un retablo de arco triunfal (puesto que parece inspirarse en la portada del tratado de Alberti) mientras que por su finalidad sería correcto definirlo como un retablo camarín.
 

Portada de la obra "Los Diez Libros de Arquitectura", de Alberti, en el que parece inspirarse este retablo
Este tratado está datado hacia 1450 pero no fue publicado hasta el último tercio del siglo XV.
 

Es éste un retablo realizado totalmente en azulejos y cerámica trianera, muy simple, sin apenas decoración ni iconografía destacable pero en vivos colores como lo es el que predomina, el azul añil.

Este trabajo fue enriquecido por el escultor Emilio García García, que realizó las piezas en barro y luego fueron vidriadas por García-Montalván.
 

Detalle del ático del retablo
 

El domingo de Pascua del año siguiente, 17 de marzo, se bendijo la Capilla del Sagrario por el primer párroco D. Pedro Ramos Lagares (cuyos restos descansan en la Capilla desde 1961); como publicó "El Correo de Andalucía" el 20 de marzo de ese año.
 

Detalle de los azulejos en relieve de la hornacina que alberga la imagen de Jesús Nazareno.
 

CONCLUSIÓN

Este trabajo sobre el retablo de Ntro. Padre Jesús Nazareno de la Hermandad de la O ha resultado muy interesante y bello, pero a la vez ha resultado ser muy complicado debido a dos causas fundamentales:

La primera de ella ha sido la denominación “retablo cerámico”, que me ha llevado siempre a dar con información acerca de los paneles de azulejos, en su gran mayoría devocionales, que normalmente no están muy relacionados con el retablo cerámico de la Capilla del Sagrario de la Iglesia de Ntra. Sra. de la O.

Sí es cierto que Manuel García Montalván, autor de este retablo, hizo un único panel cerámico cofradiero (el de Jesús de las Penas, que está en la iglesia de la calle San Vicente), por lo que es relativamente fácil encontrar una reseña del trabajo del artista.

La segunda causa es muy grave. La Parroquia de La O tiene un gran problema: se encuentra en una orilla del río Guadalquivir. Eso hace que sea un bello lugar; pero también implica un gran problema, las arriadas del río.

Ya a finales del siglo XVII, al edificar la iglesia, eran conscientes de ese problema y elevaron el piso de la Iglesia de Ntra. Sra. de la O por encima del nivel de la calzada de la calle Castilla pero pese a esa medida, la Iglesia se ha inundado en distintas ocasiones. La última arriada ocurrió en 1947. Así que, como ya apuntaba D. Pedro M. Martínez Lara en el capítulo que él escribió del libro ‘Historia de la O. Una Hermandad para un Barrio’, entre los años 1904 y 1930 no hay ningún documento en el Archivo de la Hermandad, ya que se han perdido todos a causa del agua.

Si a esto le sumamos el hecho de que hace muy poco tiempo ha cerrado la Fábrica Montalván, donde pensé que habría alguna información; el trabajo se complica. Pero Martín Carlos Palomo García había visitado la fábrica en el año 2008 y me envió el boceto del retablo.

Fuentes documentales

General:
• AA. VV., Catálogo de la exposición ‘La Europa de los ceramistas’
• José Gestoso, ‘Historia de los Barros Vidriados sevillanos’
• Antonio Sancho Corbacho, ‘Cerámica andaluza. Azulejos sevillanos del siglo XVI’
• Ángel Escarzaga, ‘Porcelana, cerámica y cristal’
• Luis Ortiz Muñoz, ‘Sevilla eterna’
• José Cascales Muñoz, Las bellas artes plásticas en Sevilla
• Fátima Halcón, Francisco Herrera y Álvaro Recio Mir, ‘El retablo sevillano. Desde sus orígenes a la actualidad’
• Alberto Villar Movellán, ‘Arquitectura del Regionalismo en Sevilla (1900-1935)
• Nicolás Salas, ‘Sevilla en tiempos de la Exposición Iberoamericana’
• Alfonso Rincón Palacios, ‘Sevilla y su exposición de 1929’
• AA. VV., ‘Historia de la O. Una hermandad para un barrio’
• AA. VV., ‘Manual-guía técnica de los revestimientos y pavimentos cerámicos’ (capítulo de 'La cerámica arquitectónica en Sevilla: una visión retrospectiva')

De la Hermandad de la O:
• José Gestoso, "Sevilla monumental y artística"
• Alfredo Morales, Enrique Valdivieso, M Jesús Sanz y Juan Miguel Serrera, ‘Guía artística de Sevilla y su provincia’
• www.hermandad-de-la-o.org
• Carmelo Martín Cartaya, ‘Anales de la Hermandad de la O. Inédito
• Rafael Díaz Díaz, ‘Historia de la Hermandad de La O’. Inédito
• Martín Carlos Palomo García, colaboración en ‘Boletín de Cofradías número 580, ’

De los otros retablos cerámicos y del autor:
• www.retabloceramico.net
• Jesús M. Palomero Páramo, 'Los retablos cerámicos de las cofradías'. Publicados en el periódico ABC
• Jesús M. Palomero Páramo, ‘Ciudad de retablos’
• Francisco Valecillo Martínez, ‘El retablo cerámico del siglo XX. Devociones populares sevillanas’
• Alfonso Orce. http://elrincondeorce.blogspot.com.es

Irene López Montes es alumna de la Facultad de Historia del Arte de Sevilla.
Asignatura: “Historia del Retablo en España”. Profesor: Jesús Miguel Palomero Páramo.
Sevilla. Junio 2012

Fotografías: Irene López Montes, José Peña Bernal, Martín C. Palomo García, Alfonso García García, Manuel Pablo Rodríguez Rodríguez, Archivo Hermandad de la O y fondos gráficos de www.retabloceramico.net
 
 
Correo de la página:
retabloceramico@gmail.com