Presentación   Glosario   Textos   Autores   Índices   Noticias   Colaborar   S O S   Otros   Mapa Web  
.
 
LOS RETABLOS CERÁMICOS DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN. (74)
ASUNCIÓN DE LA VIRGEN. SUERAS.
PASCUAL LUIS SEGURA MORENO
 


Imagen: La Asunción de Nuestra Señora.
Autor: Manolo Safont Castelló (Onda 1928-2005).
Fabrica: Taller del propio ceramista.
Técnica: azulejo plano esmaltado, dibujo estarcido pintado a mano.
Fecha: 1954.
Medidas: semicircular 620x460cm aprox. 594 azulejos de 20x20 cm.

Iconografía: “Bula Munificentissimus Deus” (Dios, que es sumamente magnánimo) CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA DE NUESTRO SANTÍSIMO SEÑOR PÍO POR LA DIVINA PROVIDENCIA PAPA PÍO XII EN LA QUE SE DEFINE COMO DOGMA DE FE QUE LA VIRGEN MARÍA, FUE ASUNTA EN CUERPO Y ALMA A LA GLORIA CELESTE. 1 noviembre 1950.

“ 44.- Por tanto, después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces e invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para acrecentar la gloria de esta misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, por la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y por la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de revelación divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste.”

“47. A ninguno, pues, sea lícito infringir esta nuestra declaración, proclamación y definición u oponerse o contravenir a ella. Si alguno se atreviere a intentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios omnipotente y de sus santos apóstoles Pedro y Pablo.

Nos, PÍO, Obispo de la Iglesia Católica, definiéndolo así, lo hemos sucrito”. “Dado en Roma, junto a San Pedro, el año del máximo Jubileo de mil novecientos cincuenta, el día primero del mes de noviembre, fiesta de Todos los Santos, el año duodécimo de nuestro pontificado”.

El Dogma de la Asunción es el último de los cuatro proclamados por la Iglesia Católica. Sin embargo, la fiesta de la Asunción se celebra en la Iglesia desde época muy temprana, se remonta al siglo VI, mediante la tradición oral primero, y luego por medio de los numerosos apócrifos asuncionistas. La referencia literaria más antigua de la Asunción se encuentra en un trabajo griego, “De Obitu S. Dominae”, del siglo IV o V, que lleva el nombre de San Juan, en el cual, cuenta la creencia en la Asunción del cuerpo de la Virgen María. En ese relato confuso, escribe que la Virgen fue previamente trasladada a un paraíso terrenal, en compañía de los Apóstoles, y después finalmente elevada a los cielos. “Se oyó de repente un trueno fragoroso; al mismo tiempo, la habitación de llenó de perfumes, y Cristo apareció en ella con un cortejo de serafines vestidos con dalmáticas de fuego”. “Arriba, los coros angélicos cantaban dulces melodías; abajo, el Hijo decía a su Madre: -Ven, escogida mía, yo te colocaré sobre un trono resplandeciente, porque he deseado tu belleza-. Y María respondió: -Mi alma engrandece al Señor-. Al mismo tiempo, su espíritu se desprendía de la tierra y Cristo desaparecía con él entre nubes luminosas, espirales de incienso y misteriosas armonías”

El ceramista, en el retablo de la iglesia parroquial de Sueras, nos muestra su versión del relato asuncionista. En la parte superior la Santísima Trinidad, misterio central de la fe y de la vida cristiana, representados en el retablo en el centro, por el Espíritu Santo en forma de paloma, que irradia una gran luz que ilumina toda la escena con su resplandor, al mismo tiempo que abren las nubes de la Gloria Celestial de las que se asoman querubines a ambos lados; a la derecha Jesucristo, de medio cuerpo, con rostro adulto, barbado, con el torso desnudo que cubre con una túnica gris-azulada, porta en su mano derecha una Cruz de madera como símbolo de su sacrificio redentor, al mismo tiempo que extiende su mano izquierda hacia su Madre, a la que dirige su mirada, como queriendo ayudarla a elevarse hacia la Gloria.

A la izquierda, también en la parte superior Dios Padre, de medio cuerpo, representado como un anciano, sobre su cabeza de cabellos y barba canosa el triángulo trinitario, cubre su cuerpo con un gran manto; su mano izquierda aparece posaba sobre un orbe, mientras la derecha la extiende también hacia la Virgen, como si quisiera atraerla.

En la parte central del retablo, emergiendo de una gran nube gris, la Virgen María en posición estante. Aquí el ceramista Manolo Safont, copia la obra pictórica de Bartolomé Esteban Murillo, “la Asunción de la Virgen” (1670-1680), que se encuentra en el museo Hermitage de San Petersburgo.

Sobre una nube; se muestra La Virgen María en actitud triunfante, viste amplia túnica blanca de pureza que ciñe a la cintura con un cíngulo de tela gris azulada, y envuelve su cuerpo con un gran manto azul, sobre su cuello y hombros un pañolón blanco azulado. Tiene el rostro joven y los cabellos largos de color oscuro. En su ascenso los ropajes dan muestras de ese movimiento, en sintonía también con su cabeza que la dirige hacia arriba como buscando a su Hijo que la llama. Tiende su brazo derecho hacia arriba y mientras tiene ambas manos extendidas, parece que acuda presurosa hacia quien la llama.

Alrededor de la nube nueve ángeles infantes en actitudes diversas, sin mostrar esfuerzo parecen que la empujan hacia arriba. El rostro de la Virgen que mira hacia lo alto, queda totalmente iluminado por la luz que irradia el Espíritu Santo, como queriendo decir que allí está el centro amoroso en el convergen las complacencias de la Trinidad.

El ceramista, en el retablo se ha permitido añadir, un elemento que no está en la obra de Murillo; uno de los ángeles infantes que vuela en la nube, a los pies de la Virgen, muestra en su mano derecha un ramo de azucenas, quizá recordando la declaración dogmática de la Inmaculada Concepción, que cumplía cien años entonces.

En la parte inferior a la izquierda del espectador, el retablo nos muestra una vista aérea de la Basílica de San Pedro de Roma, escrito con letras negras sobre el pavimento de la plaza se lee: AÑO SANTO MARIANO. 1954. En la parte posterior de la cúpula de la Basílica, emerge una gran cruz que irradia luz, como símbolo de toda la cristiandad; en la parte superior a ésta cruz, un ángel porta entre sus manos un puñado de rosas que deja caer a modo de homenaje celestial sobre la Basílica.

En la parte inferior a la derecha del espectador, aparece sentado sobre su cátedra petrina el Papa Pío XII (Eugenio Pacelli, 1939-1958), como recuerdo al Pontífice que definió y proclamó el dogma de la Asunción. Lo proclamó solemnemente desde el atrio exterior de la Basílica de San Pedro, rodeado de 36 Cardenales, 555 Patriarcas, Arzobispos y Obispos, de gran número de dignatarios eclesiásticos y de una muchedumbre, de aproximadamente un millón de personas que llenaba la plaza.

Safont, nos presenta al Papa como queriendo recordar quizá ese momento de la proclamación; aparece vestido de pontifical, alba blanca que deja ver en las bocamangas, y una gran capa pluvial que se adorna en el pecho con un gran escudo redondo; sobre su cabeza la Tiara papal; su cuerpo está levemente girado hacia su derecha. Con su mano derecha, en la que se observa el anillo del pescador, imparte la bendición “urbi et orbi”. En la parte superior del Pontífice, un ángel lo sobrevuela y mientras le dirige su mirada, lleva entre sus manos unas espigas y un racimo de uva como simbología de la Eucaristía.

En la parte inferior del retablo, centrado en el mismo, aparece una gran filacteria blanca con la inscripción: PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN DE NTRA. SRA.

El retablo está firmado por su autor en el ángulo inferior a la derecha del espectador: M. SAFONT. ONDA.

Estado de Conservación y restauración: Bueno. No presenta lagunas ni grietas.

Ubicación: Fachada de la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, plaza de la iglesia s/. Sueras (Castellón). El gran retablo está situado en el imafronte de la iglesia parroquial. El retablo es el segundo de mayor tamaño de la provincia.

Fuentes y Noticias Históricas:  El 9 octubre de 1950, el párroco de Sueras, Mn. Joaquín Amorós, pide por escrito al prelado diocesano el cambio de titularidad de la parroquia, de la Natividad de Ntra. Sra., por el de La Asunción de Nuestra Señora. Con fecha 9 de noviembre, justo un mes después, el prelado diocesano Dr. D. Manuel Moll i Salord, firmaba el decreto del cambio de titularidad, justo ocho días después de la proclamación del dogma de la Asunción, “Munificentissimus Deus” por el Papa Pío XII.

El año 1954 es declarado por el Papa, Año Mariano Universal, para conmemorar el primer centenario de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción de María en la “Bula Ineffabilis Deus”. Así pues, el nuevo rector a la sazón entonces, Mn. Vichares, y propia feligresía parroquial, para celebrar dicha efeméride, y el cambio de titularidad parroquial, le encargan al ceramista ondense Manolo Safont Castelló la realización de un gran retablo para el imafronte de la iglesia. En el encargo le comentan se haga referencia a la Asunción de Nuestra Señora y al año mariano proclamado por el Papa.

El ceramista en 1952, había abierto su propio taller, para realizar trabajos con más independencia. Tenía ya entonces fama por realizar sus buenos trabajos de estampas decorativas, paisajes, pájaros, santos, y alguna que otra lápida funeraria, etc. Decían ya de él entonces que, sus técnicas y texturas de fondo hacían confundir la pieza cerámica con la pintura. El ceramista aceptó el encargo de la parroquia y se puso a trabajar de inmediato en el mismo.

El importe del retablo fue costeado por lo propios parroquianos, quienes al precio de 5 pesetas cada azulejo lo fueron pagando poco a poco. Tan poco a poco, que cuando tenían recaudado alguna importante cantidad, avisaban al ceramista para que cobrara. Safont, sin dudarlo, se desplazaba en bicicleta hasta Sueras recorriendo con alegría a pesar de la empinada cuesta, los 7 km. que la separan Onda. Eran épocas de penuria y estrecheces.

A primeros de octubre de 1954 el maestro albañil Vicente Pallarés (el Fonso) había terminado su colocación. Finalmente con toda solemnidad fue bendecido por M.I.Sr. Don Erminio Capsir, canónigo de la Catedral de Tortosa, el domingo 24 de octubre de ese mismo año, festividad del Stmo. Cristo de la Clemencia, patrón de la villa; el acto fue apadrinado por la señorita María Luisa Ballester Marco y por el General Don Miguel Abriat Cantó, que había sido Capital General de la III Región Militar de Valencia.

Según fuentes orales de Mn. Vicent Gimeno, rector de Sueras en una segunda etapa desde 1981-1993, al ceramista no le gustaba su obra, tanto, que en durante esa época le propuso en varias y reiteradas ocasiones reemplazarla por otra. El ceramista falleció en el 2005, y su retablo ha quedado como muestra de su buen trabajo, de su estilo una época de su vida, pero sobre todo de su amor hacia la cerámica a la que defendió apasionadamente a la largo de su vida.

Bibliografía:
Gimeno i Esstornell, Vicent. Pbro. “Noticies per a la història de la Vila i la Parroquia de Suera”. Ed. Diputació Castelló. 2006

Texto y fotografías: Pascual Luis Segura Moreno. Agosto 2012.

   

Ver ficha de catalogación del retablo.
 
 
Correo de la página:
retabloceramico@gmail.com