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RETABLOS CERÁMICOS DE LA CIUDAD DE CUZCO (PERÚ)

Alfredo García Portillo

La ciudad de Cuzco, situada en la Sierra Sur de Perú a 3.400 metros sobre el nivel del mar, es llamada el ombligo del mundo pues según la tradición inca en ella se dan cita los tres mundos, el de abajo, el superior y el visible.

Hablar de retablos cerámicos en Cuzco, es hablar de una familia, los Mendívil. El fundador de la saga es Hilario Mendívil, que fue premio Nacional de Artesanía de Perú. Don Hilario crea escuela y como imaginero cuzqueño o cusqueño como gustan llamar en la zona, es un claro exponente del arte andino, casado con Georgina Dueñas hija también de maestros artesanos fundó el taller Mendívil – Dueñas en el barrio cuzqueño de San Blas.

La característica principal de sus obras se traduce en imágenes de cuellos largos, en gran parte de carácter religioso, que sincretiza la interpretación tradicional con la idiosincrasia propia de la zona, abordando un mestizaje de formas e interpretaciones.

La muerte le sorprendió a los 42 años, en 1977, a pesar de ello su arte continúa vigente gracias a su familia, fiel continuadora de la tradición familiar, su arte se ha paseado por galerías de Estados Unidos y de Europa (Francia, Alemania, Suiza, Holanda, España, Ciudad del Vaticano….) y en Cuzco, su casa Museo de San Blas muestra gran cantidad de obras de imaginería. A su puerta, dos retablos cerámicos representan arcángeles de dulces ojos, San Rafael y San Miguel, cuya espada ha sido sustituida por un arma de la época colonial.

Junto al taller de su hijo Francisco, otros dos retablos, La huida a Egipto y la Virgen niña con sus padres San Joaquín y Santa Ana, completan los cuatro exponentes situados en la plaza de San Blas.

Bajando, hacia la calle Hatunrumiyoq (“la calle de la piedra grande”) y en la esquina de ésta con Choqechaka, encontramos dos ángeles con un colorido sorprendente, se trata de un ángel músico de melancólico y dulce rostro y de un arcángel San Miguel, que junto a la balanza del pesaje de las almas que utilizará en el juicio final, vence a Lucifer con la tradicional espada, mientras viste un traje típicamente andino.

Continuando por la misma calle y aún sin abandonar el barrio de San Blas,  encontraremos otros cuatro ejemplos más del arte cerámico cuzqueño, ejecutados también como los anteriores por Roberto Robles, siguiendo los esquemas tradicionales de los Mendívil, en todos ellos el colorido juega un papel primordial. se trata de una nueva huida a Egipto, de una representación de los reyes magos, otra más del arcángel San Miguel y por fin, una Nuestra Señora de los Ángeles (mamacha de los Ángeles), ataviada con vestido andino y rodeada de ángeles ¡incas!.

Dos de sus 6 hijos residen en España dedicados a la restauración (Julio y Sergio), mientras que Agripina y Juana continúan los trabajos. Tuvimos oportunidad de hablar con su hijo Francisco en su tienda de artesanía junto a la iglesia de San Blas de Cuzco, él nos indicó donde podíamos encontrar retablos cerámicos devocionales y amablemente nos comentó entre otras cosas, como en las ciudades españolas de Barcelona, Madrid y Sevilla continuaban asistiendo a Ferias en las que mostraban su artesanía.

Texto y fotografías de Alfredo García portillo. Septiembre 2008.