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El Hospital de la Caridad de Sevilla alberga en su interior
infinidad de tesoros artísticos. Conocidos son los famosos cuadros
de Valdés Leal y de Murillo y es que para la ejecución del mismo se
contó con los grandes artistas del momento, para el retablo mayor se
contó con Bernardo Simón de Pineda y las esculturas corrieron a
cargo de Pedro Roldán.

La labor de azulejería es merecedora también de detenido estudio,
baste contemplar la imponente "fachada retablo", con retablos
cerámicos del siglo XVII, debidos probablemente a la mano de algún
pintor vinculado con la Academia de Pintura fundada por Murillo. En
el acceso al patio existen dos azulejos, uno de los cuales
representa al venerable Miguel de Mañara (firmado en la fábrica de
Montalván) y otro se basa en temas heráldicos. Pero nuestro artículo
se va a basar en un pequeño estudio de los siete paneles de azulejos
que hoy día se encuentran en el patio del Hospital, con escenas del
Antiguo y Nuevo Testamento, y los diversos cambios de ubicación que
han sufrido desde su ejecución a finales del siglo XVII hasta
nuestros días. Este detalle es muy importante porque en muchas
fuentes se da por sentado que los paneles cerámicos fueron
ejecutados originariamente para el Hospital de la Caridad. Nada más
lejos de la realidad.
La colocación de las piezas en el Hospital es relativamente
reciente, pues estaríamos hablando de mediados de la decáda de los
años 60 del pasado siglo. Estas representaciones que fueron
realizadas en Holanda, casi con toda probabilidad en Delft, fueron
concebidas para ser colocadas en el gaditano convento de los
Descalzos, que se ubicaba en el lugar en que hoy se encuentra el
mercado de abastos y fueron donadas en 1690. Allí permanecieron por
espacio de casi dos siglos, pues en fecha 21 de septiembre de 1868,
se decide por la Junta Revolucionario el derribo del Convento al
objeto de “convertirlo en mercado y plaza pública y así dar trabajo
a la clase trabajadora”.

Convento de los
Descalzos de Cádiz (en primer término). Fotografía de 1867,
publicada en el Diario
de Cádiz, el martes 9 de septiembre de 2008. P.53, ilustrando el
artículo de Rafael Garófano, titulado "Cádiz entre los cosmoramas de
Salzburgo. El Museo de Salzburgo expone una inédita e impresionante
vista de 1867".
Tras ser retirados del convento, los paneles habrían sido llevados a
Sevilla por D. Virgilio Mattoni, pintor sevillano de la segunda
mitad del siglo XIX, formado en la Escuela de Bellas Artes local, de
la que luego sería director, quien los instalaría en su casa
sevillana de la calle San Gregorio. A su fallecimiento en 1923 la
casa pasa a ser propiedad del Marqués del Saltillo, ganadero de
reses bravas, y cuando éste muere los paneles fueron adquiridos por
D. Ignacio José Vázquez de Pablo, quien los instalaría en su casa de
la calle Muñoz y Pabón. Allí se encontraban en el año 1959, año en
que Simoes publica su libro “Carreaux céramiques hollandais au
Portugal et en Espagne” del que hemos extraido los devenires de los
citados azulejos desde el derribo del Convento gaditano(1). Tras
adjudicar su autoría al taller de pintor de Amsterdam Willem Van der
Kloet, los califica de alto valor artístico, a la altura de los de
Nazaré de Madre de Dios y aún más antiguos. Por su parte Rainer
Marggraf atribuye estos paneles al pintor Jan Van Oort (2).
Consultada la obra "Semblanza Histórica de la Hermandad de la
Candelaria" (Sevilla, 1996), escrita por Martín Carlos Palomo García
(3), leemos en su índice onomástico que D. Ignacio José Vázquez de
Pablo, igualmente labrador y ganadero de reses bravas como el
Marqués de Saltillo, perteneció a esta Hermandad, vivía en una casa
señorial cercana a la iglesia de San Nicolás de Bari, en calle Muñoz
y Pabón, 18. Era hermano además de la Santa Caridad, por lo que a su
fallecimiento, acaecido en Sevilla el 22 de octubre de 1961, destinó
su herencia a ésta Institución. Este es el motivo de que los paneles
cerámicos fueran a parar al edificio del Hospital, donde serían
colocados poco tiempo después, como antes se dijo. Podemos calcular
con mucha exactitud que a mediados de la década 1960. En el inmueble
de la calle Muñoz y Pabón 18, propiedad de D. Ignacio J. Vázquez,
fueron colocados todos los paneles hoy existentes, así puede
contemplarse en las ilustraciones del libro de Simoes ya citado.
También existe huella del paso de las piezas por este domicilio en
la fototeca del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla, en
la que aparecen estos magníficos retablos aludiéndose a la propiedad
de D. Ignacio.
Los azulejos, debido a los cambios de emplazamiento han sido objeto
de roturas y deterioros, si bien las buenas restauraciones
emprendidas sobre los mismos, hacen que hoy día se contemplen en un
buen estado.
Como dato complementario, diremos que la casa de calle Muñoz y Pabón
18 albergó a la muerte del Sr. Vázquez de Pablo el Centro Español de
Nuevas Profesiones y desde el año 2006 el Hotel Petit Palace,
estando rotulado el espacio público como Plaza de Ramón Ybarra
Llosent desde el año 2007.
Estudio iconográfico y simbológico
Se trata de un conjunto de siete paneles cerámicos, realizados en
color azul cobalto y distribuido en los patios en los que tienen
ubicación junto a sendas fuentes de plantas octogonales, en cuyo
interior se levantan pedestales; sobre los que pueden observarse
esculturas de La Fe y de La Caridad, obras que fueron ejecutadas en
Génova y que se pagaron en 1682, año en que finalizaron las obras de
esta parte del Hospital.
Los siete paneles cerámicos representados son:
1.- Moisés y la serpiente
2.- Jonás y la ballena
3.- Sansón y los filisteos
4.- El Sacrificio de Isaac
5.- Jesús Nazareno ayudado por Simón de Cirene
6.- Calvario
7.- La Resurrección.
Los cuatro primeros pertenecen al Antiguo Testamento y los otros
tres al Nuevo Testamento.

1.- Moisés y la serpiente de bronce:
Se trata en este panel el episodio reflejado en el libro de los
Números y en el segundo de los Reyes. Los israelitas son castigados
por Yavhé debido a sus murmullos sacrílegos. Estos acuden a Moisés
para que interceda ante Él. Moisés ora e intercede por ellos, Yavhé
apiadado responde “Fabrica tú mismo una serpiente de metal fundido
que levantarás sobre un mástil. Sucederá entonces que quien mire la
serpiente se salvará”. Moisés fabrica la serpiente y la alza sobre
un mástil, cualquiera que hubiese sido picado por una serpiente
salvaría su vida al mirar a la serpiente de bronce.
El rey Ezequías, siglos más tarde partió la serpiente llamada
“Nehustan” porque los israelitas quemaban incienso en su honor.
Este panel forma un conjunto con el segundo Jonás y la ballena.
Ambos han sido unidos y están separados por una columna de dos
azulejos de ancho en la que puede leerse la siguiente inscripción:
DE WET / DER TIEN / GEBODEN (La ley de los diez mandamientos).
Estos dos paneles se encontraban así instalados en su antiguo lugar
de ubicación de la calle Muñoz y Pabón tal y como hemos visto
anteriormente.

2.- Jonás arrojado a la orilla por la ballena:
Para entender la representación de la pieza cerámica, es preciso
conocer que Dios ordenó a Jonás ir a Nínive, pero Jonás intentando
no cumplir dicha orden, embarcó clandestinamente en Jope. Cuando el
barco zarpa, una violenta tempestad azota la embarcación y la
tripulación temerosa de que sea Jonás el causante lo arroja de
cabeza por la borda y es tragado por una ballena, permaneciendo en
su vientre durante tres días, al cabo de los cuales es devuelto
sobre la orilla de una playa.

3.- Sansón con una quijada de asno mata a mil filisteos:
Encontramos la fuente en Jueces 15, 14. esta proeza: “14 Cuando
estaban por llegar a Lejí, los filisteos le salieron al encuentro
dando gritos de triunfo. Entonces el espíritu del Señor se apoderó
de él: las cuerdas que sujetaban sus brazos fueron como hilos de
lino quemados por el fuego y las ataduras se deshicieron entre sus
manos. 15 Allí mismo encontró una quijada de asno, todavía fresca,
extendió su mano, la tomó y mató con ella a mil hombres. 16 Entonces
Sansón exclamó: "Con la quijada de un asno hice dos pilas de
cadáveres; con la quijada de un asno dejé tendidos a mil hombres".”

4.- El sacrificio de Isaac:
Abraham que ha recibido la orden de Dios de sacrificar a su hijo,
marcha con su hijo hacia el lugar donde va a realizarlo, su hijo
carga el haz de leña.
Las distintas piezas están todas ejecutadas en color azul oscuro.

5.- Cristo ayudado por Simón de Cirene:
Se utiliza en este caso un episodio que proviene de los Evangelios
sinópticos (Lc 23, 26), (Mc 15,21) y (Mt 27,31), en el que un
individuo, llamado Simón de Cirene, es obligado por los soldados
romanos a ayudar a Jesús camino del Calvario.
Las piezas llevan escritas en la columna de las derecha la leyenda
“CHRISTUS GEKRUYST” (Cristo Crucificado).

6.- La Crucifixión:
Representa el episodio de la crucifixión de Cristo en el Calvario,
figurando entre los dos ladrones.

7.- La Resurrección:
Representa el eje central de la composición (La Resurrección).
Simoes no encuentra relación alguna entre los episodios y
aparentemente así es, sin embargo si realizamos un estudio
simbológico de los distintos temas vemos que las piezas se
interrelacionan entre sí:
1.- Simbólicamente la elevación de la serpiente , que queda
enrollada en el mástil, prefigura la elevación de Cristo, clavado en
la cruz. Tal y como queda claro en el evangelio de Juan (Jn 3, 14)
“Al modo que Moisés en el desierto levantó la serpiente de bronce,
así es menester que el Hijo del hombre sea levantado”. Por lo tanto
esta pieza se relaciona con el retablo de la crucifixión (El
calvario).
2.- La escena del Sacrificio de Isaac tiene una simbología compleja
ya que podemos asociar a Abraham que sacrifica a su único hijo con
la imagen de Dios Padre que inmola también a su hijo para la
salvación del género humano. Por otra parte Isaac cargando la
madera, es asociable con Jesús portando su cruz, por último este
sacrificio que es detenido por Dios, prefigura los sacrificios no
cruentos que reemplazarían a los sacrificios humanos. Por lo tanto
esta pieza se interrelacionaría con la de Jesús carga con la cruz
camino del Calvario.
3.- Para los primeros cristianos, la esperanza de la Resurrección
fue la escena esencial de la leyenda de Jonás, ya que este permanece
en el interior de la ballena durante tres días y tres noches. Esta
pieza se interrelaciona con la de la Resurrección.
4.- En la Biblia Moralizada la victoria de Sansón contra los
filisteos es también una de las prefiguraciones de la Resurrección
de Cristo que sale de la tumba con la cruz de la victoria. Sansón es
el héroe fabuloso de fuerza sobrehumana, a quien los filisteos no
lograron vencer ni a la hora de su muerte. Este episodio también se
relacionaría con la Resurrección.
Así pues podemos decir que las siete piezas tienen un contenido
salvífico, el camino hacia la Salvación.
Alfredo García Portillo. Marzo 2009
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