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La representación artística del
Bautismo de Cristo ha sufrido variaciones a lo largo de la historia,
siendo muy temprana su representación pues encontramos ya en el
siglo II una pintura mural en la catacumba de Calixto en Roma. Es el
tema que se coloca fundamentalmente en las capillas bautismales,
baptisterios e incluso en la decoración de las propias pilas. En el
arte paleocristiano observamos como Cristo se encuentra desnudo e
inmerso en las aguas del río Jordán, se trata del bautismo por
inmersión. Antes de finales del siglo XII nunca se ve a San Juan
verter el agua lustral, siendo la única excepción el mosaico del
Baptisterio de Rávena.
Es en el siglo XII cuando el bautismo por infusión comienza a
reemplazar al triple baño purificador en la liturgia, probablemente
por ser ya desde hacía tiempo aplicado a los enfermos y a los niños,
transformándose la costumbre. El retablo esmaltado de Nicola de
Verdún (1181), presenta ya una combinación entre ambas fórmulas,
siendo a partir del siglo XV cuando Tadeo Gaddi, el discípulo de
Giotto y Andrea Pisano imponen artísticamente el Bautismo por
infusión, ya no lo encontramos inmerso hasta los hombros, sino que
se muestra con el agua tan solo hasta las rodillas o incluso hasta
los tobillos y figurando en vez de desnudo con un paño de pureza
alrededor de la cintura.
Como podemos ver en los distintos paños cerámicos San Juan vierte el
agua de distinta forma (tradicionalmente se le representa vertiendo
el agua con la mano en los Países Bajos, con un cántaro en Alemania
o con una copa o concha en el arte italiano).
Tras el concilio de Trento la representación de Cristo se realiza
con una túnica y se inclina e incluso arrodilla ante San Juan, lo
que gozó de desigual aceptación, pasando en muchos casos a ocupar
una postura más erguida.
A partir del siglo XVII es común ver a ángeles que lo sirven y lo
visten, mostrando la iconografía posttridentina tanto la humildad
como la majestad de Cristo.
En este episodio es de destacar la teofanía, es decir el Espíritu
Santo desciende desde lo alto del cielo al tiempo que resuena la voz
de Dios Padre proclamando el carácter mesiánico de Cristo.
Si el evangelio de San Marcos indicaba que el espíritu descendió
como una paloma, el de Lucas lo materializaba plásticamente, esto
fue utilizado por los artistas para una representación de un ser
divino en realidad incorpóreo.
La pieza cerámica ubicada en la Capilla del Nazareno de Santa María
de Cádiz, realizada hacia 1670 en Rotterdam, ofrece una ligera
variación con otras existentes en la web: San Juan vierte el agua
con su mano (representación como hemos comentado típica de los
Paises Bajos), también podemos observar como el espíritu desciende
como una paloma sobre Cristo en una aproximación de la paloma que lo
representa mucho mayor que en el resto de representaciones entre las
que destacamos:
Varias copias del lienzo de Bartolomé Esteban Murillo sito en la
catedral de Sevilla y encargado por el Cabildo Catedralicio,
encargada en 1667 y finalizada un año más tarde, en ellas observamos
a los ángeles que se aprestan a llevarle unos lienzos, sin duda se
trata de una evolución de las antiguas representaciones orientales
en las que podemos observar a los ángeles con las "manus velatae" o
manos veladas en señal de respeto, si bien los artistas occidentales
poco familiarizados con el ritual bizantino interpretaron la escena
como una espera para auxiliar a Cristo y secarlo, San Juan vierte el
agua con una concha y Cristo aparece arrodillado ante él.
En la década de 1920, Montalván desarrolla una pieza en la cual por
contra de la anterior se disimula la genuflexión de Cristo al
hacerle aparecer saliendo del río, con túnica, aun con un pie dentro
momento que aprovecha San Juan que parece incluso necesitar un
pequeño impulso para proceder al bautismo por infusión con una
concha, la misma firma cerámica dispone de una pieza realizada en
1918 en el que se acentúa aun más el pie de igualdad ante el
espectador que ofrecen ambas imágenes.
La copia de Antonio Kiernam Flores del lienzo de Tintoretto, del
madrileño Museo del Prado nos muestra como se ha procurado disimular
con accidentes del terreno "la situación", evitando así que Cristo
se arrodille.
Fuentes:
En el conjunto de retablos cerámicos sobre el Bautismo de Cristo, se
recogen iconográficamente los pasajes del evangelio referentes al
bautismo de Jesús y que encontramos en:
Mt 3, ”13 Entonces Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se
presentó a Juan para ser bautizado por él. 14 Juan se resistía,
diciéndole: "Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti,
¡y eres tú el que viene a mi encuentro!". 15 Pero Jesús le
respondió: "Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así
cumplamos todo lo que es justo". Y Juan se lo permitió.16 Apenas fue
bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se le abrieron los
cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y
dirigirse hacia él. 17 Y se oyó una voz del cielo que decía: "Este
es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección".
Mc 1, "9 En aquellos días Jesús vino de Nazaret, pueblo de Galilea,
y se hizo bautizar por Juan en el río Jordán. 10 Al momento de salir
del agua, Jesús vio los Cielos abiertos: el Espíritu bajaba sobre el
como lo hace la paloma, 11 mientras se escuchaban estas palabras dle
cielo "Tu eres mi hijo, el amado, el elegido."
Lc 3, 21-22 "21 Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue
bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se abrió el cielo 22 y el
Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como una
paloma. Se oyó entonces una voz del cielo "Tu eres mi Hijo muy
querido, en quien tengo puesta toda mi predilección"
Por su parte en Jn 1, 29, 34 podemos leer "Al día siguiente, Juan
vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita
el pecado del mundo.30 A él me refería, cuando dije: Después de mí
viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo. 31 Yo
no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera
manifestado a Israel». 32 Y Juan dio este testimonio: «He visto al
Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre
él. 33 Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me
dijo: "Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer
sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo". 34 Yo lo he
visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios»
Alfredo García Portillo.
Octubre
2010. |