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La pieza cerámica que nos ocupa se encuentra en la iglesia de
Nuestra Señora de Nazaré, en Portugal, forma parte de una colección
de escenas bíblicas realizadas por el pintor de azulejos holandés
Wilhelm Van Der Kloet, realizados en 1714, encontrándose la firma
del citado pintor en uno de ellos.
Existen varias escenas representadas artísticamente, que componen el
ciclo de Jonás:
· La vocación de Jonás (Dios ordena a Jonás marchar a Nínive a
predicar).
· Jonás se embarca clandestinamente para evadir la orden de Dios.
· Al levantarse una gran tempestad Jonás es arrojado por la borda y
tragado por una ballena.
· Jonás permanece por tres días en el vientre de la ballena.
· Jonás es devuelto a la orilla por la ballena.
· Jonás predica en Nínive
· Jonás se acuesta a la sombra de una enredadera y realiza reproches
a Yavé.
· Yavé seca la planta que daba sombra a Jonás.
El episodio que nos ocupa dispone ya de representación pictórica
desde el siglo III en las catacumbas de Calixto en Roma y
escultóricamente fue un tema utilizado también en dicho siglo en la
decoración de sarcófagos. Jonás está identificado según la tradición
judaica con el hijo de la viuda de Saretta, que fue resucitado por
el profeta Elías. Este asunto es prefiguración de la sepultura de
Cristo. Es lanzado de cabeza por la borda, la tripulación del barco
fenicio, ha arriado la vela para combatir la tempestad.
La fuente la encontramos en el libro de Jonás y en su capítulo 1:
“1 La palabra del Señor se dirigió a Jonás, hijo de Amitai, en estos
términos: 2 "Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y clama
contra ella, porque su maldad ha llegado hasta mí". 3 Pero Jonás
partió para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Bajó a
Jope y encontró allí un barco que zarpaba hacia Tarsis; pagó su
pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la
presencia del Señor. 4 Pero el Señor envió un fuerte viento sobre el
mar, y se desencadenó una tempestad tan grande que el barco estaba a
punto de partirse.
5 Los marineros, aterrados, invocaron cada uno a su dios, y
arrojaron el cargamento al mar para aligerar la nave. Mientras
tanto, Jonás había descendido al fondo del barco, se había acostado
y dormía profundamente. 6 El jefe de la tripulación se acercó a él y
le preguntó: "¿Qué haces aquí dormido? Levántate e invoca a tu dios.
Tal vez ese dios se acuerde de nosotros, para que no perezcamos". 7
Luego se dijeron unos a otros: "Echemos suertes para saber por culpa
de quién nos viene esta desgracia". Así lo hicieron, y la suerte
recayó sobre Jonás. 8 Entonces le dijeron: "Explícanos por qué nos
sobrevino esta desgracia. ¿Cuál es tu oficio? ¿De dónde vienes?
¿Cuál es tu país? ¿A qué pueblo perteneces?". 9 Él les respondió:
"Yo soy hebreo y venero al Señor, el Dios del cielo, el que hizo el
mar y la tierra". 10 Aquellos hombres sintieron un gran temor, y le
dijeron: "¡Qué has hecho!", ya que comprendieron, por lo que él les
había contado, que huía de la presencia del Señor. 11 Y como el mar
se agitaba cada vez más, le preguntaron: "¿Qué haremos contigo para
que el mar se nos calme?". 12 Jonás les respondió: "Levántenme y
arrójenme al mar, y el mar se les calmará. Yo sé muy bien que por mi
culpa les ha sobrevenido esta gran tempestad". 13 Los hombres se
pusieron a remar con fuerza, para alcanzar tierra firme; pero no lo
consiguieron, porque el mar se agitaba cada vez más contra ellos. 14
Entonces invocaron al Señor, diciendo: "¡Señor, que no perezcamos a
causa de la vida de este hombre! No nos hagas responsables de una
sangre inocente, ya que tú, Señor, has obrado conforme a tu
voluntad". 15 Luego, levantaron a Jonás, lo arrojaron al mar, y en
seguida se aplacó la furia del mar. 16 Los hombres, llenos de un
gran temor al Señor, le ofrecieron un sacrificio e hicieron votos.”
Alfredo García Portillo.
Septiembre
2010. |