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Este panel de cerámica holandesa, realizado por Jan
Van Oort, como recientemente ha demostrado Wilhem Joliet, se
encontraba en un principio en el convento de los Descalzos de la
ciudad de Cádiz, tras diversas vicisitudes, se encuentra hoy día en
el Hospital de la caridad de Sevilla.
Se trata en este retablo el episodio reflejado en el libro de los
Números y en el segundo de los Reyes. Los israelitas son castigados
por Yavhé debido a sus murmullos sacrílegos. Estos acuden a Moisés
para que interceda ante Él. Moisés ora e intercede por ellos, Yavhé
apiadado responde “Fabrica tú mismo una serpiente de metal fundido
que levantarás sobre un mástil. Sucederá entonces que quien mire la
serpiente se salvará”. Moisés fabrica la serpiente y la alza sobre
un mástil, cualquiera que hubiese sido picado por una serpiente
salvaría su vida al mirar a la serpiente de bronce.
El rey Ezequías, siglos más tarde partió la serpiente llamada
“Nehustán” porque los israelitas quemaban incienso en su honor, en
tal sentido encontramos en el segundo libro de los reyes y el
capítulo 18 esta referencia:
Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los
símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había
hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos
de Israel; y la llamó Nehustán.
Simbólicamente la elevación de la serpiente , que queda enrollada en
el mástil, prefigura la elevación de Cristo, clavado en la cruz. Tal
y como queda claro en el evangelio de Juan (Jn 3, 14): “Al modo que
Moisés en el desierto levantó la serpiente de bronce, así es
menester que el Hijo del hombre sea levantado”.
La fuente bíblica se encuentra en el libro de los números:
Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear
la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino.
Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste
subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan
ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.
Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al
pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.
Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber
hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de
nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.
Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre
una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.
Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y
cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de
bronce, y vivía.
Alfredo García Portillo. Julio
2010. |