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La fuente la encontramos en el libro del Génesis (Gen
11: 1-9)
“1 Todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas
palabras. 2 Y cuando los hombres emigraron desde Oriente,
encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron
allí. 3 Entonces se dijeron unos a otros: "¡Vamos! Fabriquemos
ladrillos y pongámoslos a cocer al fuego". Y usaron ladrillos en
lugar de piedra, y el asfalto les sirvió de mezcla. 4 Después
dijeron: "Edifiquemos una ciudad, y también una torre cuya cúspide
llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no
dispersarnos por toda la tierra". 5 Pero el Señor bajó a ver la
ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, 6 y dijo:
"Si esta es la primera obra que realizan, nada de lo que se
propongan hacer les resultará imposible, mientras formen un solo
pueblo y todos hablen la misma lengua. 7 Bajemos entonces, y una vez
allí, confundamos su lengua, para que ya no se entiendan unos a
otros". 8 Así el Señor los dispersó de aquel lugar, diseminándolos
por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad. 9 Por
eso se llamó Babel: allí, en efecto, el Señor confundió la lengua de
los hombres y los dispersó por toda la tierra.”
Babel significa en hebreo Puerta de Dios, al realizar la torre se
pretende llegar a la puerta del cielo y evitar que en el caso de un
segundo diluvio, se pueda perecer. Nemrod era el constructor de la
torre, este hombre de aspecto gigantesco iba vestido con la piel
confeccionada por Dios para Adán y que llevó en el arca Noé, su hijo
Cam se quedó con ella y ahora la poseía su nieto Nemrod del que se
decía era el gran cazador, pues los animales al verla se postraban
ante él y entonces los podía coger sin trabajo.
La torre de Babel no es sino un zigurat, pero a diferencia de lo que
significa para el pueblo caldeo, que piensa que al hacerlo Dios
desciende hacia los hombres, para los constructores de Babel se
trataba de un desafío. Los judíos que vivían en Babilonia al
observar allí una gran cantidad de lenguas intentaron explicarlo por
un castigo divino.
Del siglo XI data la representación de una parte delantera de altar
(antipendio) en Salerno.
Alfredo García Portillo.
Septiembre
2010. |