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La producción de cerámica
artística en Talavera de la Reina (Toledo) tenía a principios del siglo XX los
mismos tintes que había tenido en el XIX. Sin embargo, todo cambió cuando
apareció en esa ciudad manchega en 1907 el ceramista cordobés formado en Sevilla
Enrique Guijo Navarro, cautivando a Platón Páramo (coleccionista y farmacéutico
de Oropesa) y a Ruiz de Luna Rojas con las piezas que cuece en los hornos de El
Carmen; se trata de imitaciones de las antiguas piezas de los alfares
talaveranos. Se impone un cambio en la actividad familiar de los Ruiz de Luna,
de artesanos y pintores decoradores a regentar una fábrica de cerámica.

Juan Ruiz de Luna flanqueado por sus hijos Rafael (a la izquierda de la foto) y
Juan (a la derecha)
Juan Ruiz de Luna Rojas
nació el 12 de Julio de 1863, en Noez (Toledo). En este pueblo permanece 17 años
ayudando a su padre en la industria familiar, que consistía en hacer castañuelas
para los teatros y colmaos. Sus hermanos, Jerónimo y Emilio, trabajan como
pintores decoradores en Madrid. Coinciden en la pensión con Filadelfo Chico,
estudiante de Farmacia, que era de Belvís de la Jara. Los hermanos le prometen
decorarle la farmacia cuando termine la carrera. Palabra que cumplen. De allí
pasan a pintar la casa del médico de Las Herencias.
Al aumentar los encargos, deciden establecerse en Talavera. Los compromisos
aumentan y, para darles cumplimiento, ya en 1880, piden a su padre que mande a
Juan para que les ayude. La moneda cambia la cara. En 1885 el cólera se apodera
de Talavera y entre los muertos se encuentran los dos hermanos de Juan Ruiz de
Luna Rojas. Además de a la pintura, éste se dedica a la fotografía, llegando a
poner un estudio en la Plaza de Aravaca. Su inquietud y su afán de superación en
el trabajo le llevaron a trabar amistad con los hermanos Lumière.
En 1907 aparece por Talavera Enrique Guijo, un ceramista cordobés que conocía
los secretos alfareros de Triana (Sevilla). Su idea fue reproducir las antiguas
piezas de cerámica talaverana. Hace unas pruebas en el alfar de ‘El Carmen’.
Ruiz de Luna Rojas, antes de enviárselas a Guijo, las tiene expuestas en su
tienda, observando el interés que despiertan. El no aceptar el reto Emilio
Niveiro para producir cerámica al estilo antiguo en su fábrica, hizo que
surgiera una sociedad que estaba formada por Juan Ruiz de Luna Rojas, Platón
Páramo, Juan Ramón Ginestal y Enrique Guijo Navarro. Adoptan como nombre de la
Fábrica el de Nuestra Señora del Pardo, patrona de Talavera, por ser el 8 de
septiembre de 1908, su festividad, el día que se abrió, con piezas cocidas en su
interior, el primer horno de la fábrica, propiedad de Ruiz de Luna Rojas, Guijo
y Compañía. Ese día comenzó el renacimiento de la cerámica en Talavera.

Podemos señalar diversos
períodos en la producción de la fábrica de Ruiz de Luna Rojas, a saber:
a) El de los inicios y primeros logros, que abarca desde que se cuece el primer
horno el 8 de Septiembre de 1908 hasta 1915, año en que abandona la sociedad
Enrique Guijo.
b) El de los Ruiz de Luna como dueños y señores, entre 1915 y 1942, cuando el
propio Ruiz de Luna y sus hijos se hacen cargo de la fábrica. Su hijo mayor,
Juan Ruiz de Luna Arroyo, pone en práctica lo aprendido en la Escuela de
Cerámica de Madrid. En este período Francisco Arroyo, pintor que se introdujo
también en los secretos de la cerámica, se responsabiliza de lo referente a la
calidad y a la pureza artística. Montaron tiendas sucursales en Madrid, en la
calle Floridablanca, y en Barcelona.
c) El de los hijos como herederos, entre 1942 y 1961, cuando los destrozos de la
guerra del 36 en la fábrica y la dureza de la posguerra, unido a la edad
avanzada de Ruiz de Luna, le hizo traspasar la fábrica a sus hijos mayores. Juan
Ruiz de Luna Rojas muere el 25 de Septiembre de 1945. La fábrica no consigue
rehacerse, teniendo que cerrar el 1 de Abril de 1961.
Tras el cierre de la fábrica, Juan Ruiz de Luna Arroyo se establece en Málaga,
donde ejecuta trabajos desde 1963 e inaugura su estudio-taller en 1969, ya que
desde esta ciudad andaluza la fábrica recibía numerosos encargos. Son
continuadores de la saga familiar en Málaga su hija Amparo Ruiz de Luna Serrano
y el sobrino de ésta, Carlos Ruiz de Luna Sánchez. En Madrid un nieto, Alfredo
Ruiz de Luna González, hijo de Antonio Ruiz de Luna Arroyo, en Talavera Mónica
García del Pino y en Ibiza Juan Antonio Ruiz de Luna Horcajuelo.
En el solar que ocupaba la fábrica se construyó el Centro de Salud Talavera
Centro, y para la memoria de tan prestigiosa industria local se erigió el Museo
Nacional de Cerámica Ruiz de Luna en el edificio del antiguo convento de San
Agustín.

CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO DE LA FABRICA
El 8 de Septiembre de 2008 dio comienzo una Exposición Conmemorativa del
Centenario de la puesta en marcha de la fábrica Nuestra Señora del Prado, en el
Centro Cultural Rafael Morales, con el título de “El Arte Redivivo”. Ese día
también dieron comienzo los actos con los que el Ayuntamiento de Talavera de la
Reina quiere rendir homenaje a Juan Ruiz de Luna Rojas y a sus descendientes. En
la exposición se repasa la obra cerámica de los Ruiz de Luna. Para la ocasión,
el profesor e historiador talaverano Fernando González Moreno, comisario de esta
muestra antológica y coordinador del programa de homenaje, ha reunido una
selección de 192 piezas donadas entre otros por el propio Museo Nacional de
Cerámica Juan Ruiz de Luna, el Museo Sorolla, el Ayuntamiento talaverano, además
de particulares, entre ellas la prestigiosa Colección Carranza. Para Carlos Gil,
concejal de Cultura, “va a ser una ocasión única de poder ver el trabajo del
alfar de Ruiz de Luna, que se encuentra a la altura de la mejor cerámica
talaverana”.

El acto inaugural comenzó a las 19 horas en el lugar donde se levantaba la
fábrica de cerámica Nuestra Señora del Prado, hoy ocupado por el Centro de Salud
Talavera Centro. Allí fue descubierta una placa diseñada y elaborada por Alfredo
Ruiz de Luna González, nieto de Juan Ruiz de Luna Rojas. Debido a la gran
cantidad de familiares, representantes de las entidades donantes de piezas y
autoridades.
También con la colaboración económica y logística de entidades como la
Diputación de Toledo, la Consejería de Turismo y la Empresa Pública de Eventos
de la Junta de Comunidades, el Ayuntamiento publicará y pondrá a la venta un
vistoso catálogo de la muestra y en paralelo a ésta, se sucederán distintas
convocatorias cuyas fechas aún no han sido confirmadas. Así, en octubre,
Talavera va a ser sede de dos congresos cerámicos, uno de carácter nacional, con
la ceramología como argumento, y también se celebrará el Congreso Internacional
de Ciudades de la Cerámica. A lo largo del mes de noviembre de 2008 está
prevista la reedición de un libro sobre la obra de Juan Ruiz de Luna y, además,
se presentará un cuadernillo sobre su figura.
Entre los actos a desarrollar con motivo del centenario del emblemático alfar,
el Ayuntamiento no quiere pasar por alto la figura de Salvador Ruiz de Luna,
hijo de Juan y uno de los grandes compositores de la música española del siglo
XX. Para ello, en diciembre la Banda de Talavera interpretará junto a distintos
músicos invitados varias de sus partituras.
En definitiva, para Carlos Gil, “la ciudad va a hacer un gran esfuerzo para
reconocer la labor de un gran ceramista y una gran persona que supo tener visión
de futuro y logró abrir las frontera,, llevando a Talavera y su cerámica por
todo el mundo”. Igualmente, el concejal de Cultura confía que tanto la
exposición como el resto de actos sirvan para que durante los próximos tres
meses gran número de visitantes lleguen a la ciudad atraídos por la cerámica
talaverana y la figura de Juan Ruiz de Luna Rojas.
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