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MANUEL CAÑAS MARTÍNEZ

Pintor cuya trayectoria profesional se desarrolló en Sevilla, entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, y aunque su principal faceta creativa la desarrolló en el campo de la pintura al óleo y las artes decorativas, en el primer cuarto de la pasada centuria tuvo actividad como pintor ceramista en una de las afamadas fábricas de cerámica afincada en el barrio de Triana.
 

El pintor Manuel Cañas en una fotografía tomada en Madrid a los sesenta años
 

Manuel Cañas nació en Madrid, en la calle de San Marcos nº 4, el 16 de Diciembre 1.869, siendo bautizado en la desaparecida iglesia de San Luis el 21 de Diciembre de 1869. Hijo de Manuel Cañas Ramírez, natural de Jaén y de Sandalia Martínez León, natural de Jadraque (Guadalajara), siendo el más pequeño de tres hermanos.

Sus primeros años de vida transcurren en Madrid, pero al morir su padre cuando contaba seis años, su madre contrae segundas nupcias con un pintor italiano llamado Amadeo Antonini, trasladándose la familia a Sevilla sobre 1876. Es Antonini quién le enseña al pequeño Manuel las primeras lecciones de pintura y dibujo, ya que demostraba una extraordinaria habilidad para esta disciplina artística. Estos primeros años fueron duros para la familia, pues vivían en la zona de calle Feria, pero trabajaba desde muy niño en un colmado (tienda de comestibles y ultramarinos) cerca del Museo, haciendo recados.
 

El pintor con su esposa y sus seis hijos, en el domicilio familiar
 

Esta cercanía al Museo de Bellas Artes supuso una atracción para este pequeño artista, que cada vez que podía se escapaba a las salas donde estaban colgados los lienzos de los grandes maestros de la pintura, para reproducir con lápiz y papel sus obras. Advirtiendo un catedrático de arte la destreza de Manuel, influyó para que asistiera a recibir formación académica en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios de Sevilla; en 1890 obtuvo un premio en la sección de “trozos y cabezas”, finalizando sus estudios entre 1893 a 1894. De seguida instala un taller en la Plaza de Jáuregui de Sevilla, dónde se dedicó a tareas de restauración y decoración.
 

Uno de los exámenes realizados en su etapa en la Escuela de Artes y Oficios


Hacia 1896 se le encarga la tarea de restaurar algunas pinturas del Santuario de Consolación de Utrera, localidad distante unos treinta kilómetros de Sevilla. Allí conoce al artista local Francisco Escamilla Rodriguez, quién estaba restaurando el artesonado del altar mayor de la misma iglesia. Con toda seguridad también entraría en contacto con otro pintor ceramista afincado en Utrera, Manuel Arellano Oliver, padre del también pintor Manuel Arellano y Campos.

Es en este trabajo en Utrera donde encuentra el amor, ya que conoce a la hija adoptiva de Francisco Escamilla, Consolación Trujillo Chacón (n. San Luis, Cuba, 5 de mayo de 1875), que cada día acudía al Santuario a traerle la comida a su padre le la traía cada día la comida y así fue como mi abuelo Manuel conoció a mi abuela Consolación. Contrajeron matrimonio el 8 de septiembre de 1897 en la iglesia de Santa María de la Mesa, de Utrera.
 

Una de sus especialidades fue la pintura decorativa de edificios. Casa de Dña Consuelo Gutiérrez. Utrera. Sevilla
 

Del matrimonio nacen seis hijos varones: Francisco (1899), Manuel (1903), Antonio (1905), Tomás (1906), Julio y Enrique (1909), éstos últimos gemelos. Salvo Francisco, que colaboró con su padre en la faceta pictórica, los demás hijos cursaron estudios superiores: Contabilidad, Ingeniero Industrial, farmacéutico y los gemelos, veterinarios. Ya casado y con la prole en aumento, trabajó en colaboración con Francisco Escamilla Rodriguez y un pintor de origen italiano afincado en Utrera llamado Antonio Cavallini. A esta época pertenece la decoración de una casa señorial del pueblo, que habitara Dña. Consuelo Gutiérrez (+).

Manuel Cañas compatibilizó su actividad artística con la agricultura, pues se dedicó a invertir el beneficio de su trabajo artístico en la compra de tierras de labores. Su finca más apreciada por él se llamaba Puyón, en el término municipal de Los Molares (Sevilla) donde la familia pasaba los veranos. Se producía aceitunas, naranjas, vino dulce, etc. Entre 1900 a 1934/5 la familia vive a caballo entre Utrera y Sevilla (en calle Cardenal Spínola, antigua Capuchinas).
 

Manuel Cañas en su faceta de propietario, en su finca de Puyón.
 

Mediada la segunda década del siglo XX, Sevilla capital vivía la vorágine de los preparativos de la Exposición Iberoamericana que tendría lugar finalmente en 1929. Ello supuso la construcción de muchísimos edificios y pabellones, bajo la dirección del recordado arquitecto D. Aníbal González, proyecto que precisó la contratación de los más diversos artistas, que en lo tocante a la pintura fue la decoración y la cerámica, trabajo muy rentable en aquellos momentos por la gran demanda de producción. Hacia 1918 son requeridos sus primeros trabajos, apareciendo una nueva faceta para Manuel Cañas: la cerámica. Las obras de azulejería que hemos podido conocer fueron firmadas en la Fábrica de Cerámica Los Remedios, propiedad del industrial Julio Laffitte Castro. Uno de los trabajos más importantes en cerámica fueron los paneles de azulejos del Pabellón Real, sito en la Plaza de América, consistiendo en un panel con el escudo de Castilla, flanqueado por pilastras figuradas sosteniendo los escudos de la casa de Borbón y del Reino de León, y en la cenefa superior los escudos de las ciudades castellanas.
 

El retablo del Santísimo Cristo del Amor en la iglesia del Salvador de Sevilla, es su obra más emblemática,
 firmada conjuntamente con el ceramista Enrique Mármol Rodrigo en 1930 en la fábrica de Laffitte. Sevilla.
 

En esos años también pintaba en aquella fábrica otro pintor ceramista, Enrique Mármol Rodrigo, con quién debió trabar buena amistad y colaboración pues a parte de firmar en solitario, llegaron a ejecutar algunos retablos cerámicos juntos, siendo el mayor exponente el del Santísimo Cristo del Amor en la fachada de la iglesia del Divino Salvador, en la calle Villegas (1930), e incluso llegaron a firma obras superponiendo sus iniciales E.M. y M.C. En la pintura decorativa podemos destacar los paramentos del Hotel Alfonso XIII.

En Octubre de 1930 la familia sufre una gran pérdida con la muerte de la madre, a causa de una afección cardiaca. Otras pérdidas que causaron mucho dolor al artista fueron las muertes de tres de sus hijos, Paco, que colaboraba con él en el taller, Julio, que fue Veterinario Municipal de Utrera hasta su fallecimiento en 1949, y Enrique, el otro gemelo, que era veterinario en San Sebastián de los Reyes.

Manuel Cañas muere en Utrera el 11 de marzo de 1954, a los 84 años de edad, a consecuencia de una bronconeumonía complicada, siendo enterrado en el panteón familiar del Cementerio de San Fernando, en Sevilla.
 

Alberto Cañas Pérez, nieto de Manuel Cañas, ante uno de los retablos cerámicos en los que intervino su abuelo,
 muy satisfecho de haber conocido esta nueva faceta artística de su abuelo a través de esta página web.
 

Otras obras catalogadas de Manuel Cañas no citadas anteriormente:

Decoración de la Casa Mauri de la calle Castellar.
Lienzo “Venus y el Amor” en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla, hoy en el Pabellón de Chile
Dos lienzos pintados al óleo, de temática religiosa para el Hospital de los Venerables, en el barrio de Santa Cruz (Sevilla), desaparecidos en el periodo de cierre de dicho edificio en la década 1960.
Diversos óleos de temática religiosa, entre ellos la Inmaculada, propiedad de su nieta Pepita Cañas
Cuadro al óleo de “Abuelo con niña”, propiedad de Alberto Cañas Pérez
Cuadro al óleo de su Cortijo en Puyón, en cuya fachada se reproduce varios azulejos pintado por él, y una señora en la puerta, presumiblemente su mujer. Entre los retablos figuran la Virgen de Consolación, la Virgen del Valle pintada por su hijo Francisco y otros dos azulejos en estilo gaudiano (imitación a mosaico), propiedad de Alberto Cañas Pérez

Martín Carlos Palomo García. Diciembre 2010
Fotografías: Archivo familiar de Alberto Cañas Pérez.

Fuente: (1) Datos biográficos y de su obra aportados por su nieto, Alberto Cañas Pérez, hijo de Julio Cañas Trujillo, a nuestro colaborador Martín Carlos Palomo García. Diciembre 2010
(2) El Cicerone de Sevilla. Alejandro Guichot y Sierra. Tomo II. Sevilla, 1935, p. 295.
(3) ABC de Sevilla, 24 de Marzo de 1926. La  Exposición Iberoamericana y el Gran Hotel Alfonso XIII. Artículo firmado por Enrique Garro.

 
 
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