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Nace en Sevilla, el 5 de
mayo de 1973. Dotado de una vocación artística innata, alentada por su padre,
Francisco Fernández Enríquez, quien también tenía facultades, estudia la diplomatura de Artes y Oficios en la sede de calle Zaragoza, donde cursa talla
en madera y piedra (1996). Como paralelamente asistía de aprendiz al taller
del escultor imaginero Antonio Dubé de Luque desde 1988 (y hasta 1995), eligió
cursar la especialidad de cerámica impartida en la sede de la misma Escuela del
Pabellón de Chile (1994), por su mayor cercanía con el barrio de Triana, donde
su maestro le iba enseñando los secretos del oficio de imaginero, su verdadera
pasión. En 1996 obtendría la diplomatura en talla e incluso cursó tres años en
la Facultad de Bellas Artes, pero los numerosos encargos de imágenes de su
taller en la calle Viriato de Sevilla, abierto desde 2003, le han impedido
culminarlos, lo cual por otro lado nos parece accesorio, puesto que como él
mismo cita en su página web: No es necesario creer en lo que dice un artista,
sino en lo que hace (David Hockney).
Darío reconoce su pasión
por la pintura cerámica, que comparte con su esposa, aunque no la haya podido
desarrollar en detrimento de la imaginería. Sin embargo no podemos dejar de
citar sus dos únicas obras, que están recogidas en esta página web, el retablo
de la Divina Pastora de Santa Marina (núm. 0838 ), su trabajo de fin de carrera
para conseguir la especialidad de cerámica y un retablo del Santísimo Cristo de
las Almas, titular de la Hermandad de Los Javieres de Sevilla (núm. 1264) que le
encargó su tío Lorenzo Fernández por ser hermano de dicha corporación, a la que
también Darío perteneció de niño al igual que a la de la Candelaria, aunque en
la actualidad solo pertenece a la del Santísimo Cristo del Calvario,
declarándose devoto de la iconografía de la Divina Pastora de las Almas.
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Fuente: entrevista personal con el artista a cargo de Martín Carlos Palomo García, septiembre de 2008. |
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Correo de la página: retabloceramico@gmail.com |
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