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Ventura, como todos le
conocen, nació en Madrid el 14 de Noviembre de 1933, hijo de sevillanos
residentes en ese momento en la capital de España. Con tres años llega a
Sevilla, siendo bautizado en la Parroquia de Omnium Sanctorum, estableciendo sus
padres el domicilio en calle Arrayán y poco después en calle Boteros número 48.
Asiste al colegio de los Escolapios y al Miguel de Mañara (c/ Levíes). Dotado de
aptitudes artísticas y para el dibujo, colaboraba con su padre en la confección
de artículos de artesanía sevillana (sillitas típicas) para las tiendas de
recuerdos. Por su buena voz, ingresa como seise de la Catedral desde los 9 a los
14 años junto con su hermano Antonio.
En su infancia perteneció junto con su hermano Antonio a Los
Seises de la Catedral de Sevilla También cantó delante del paso de Jesús de las Penas estrofas del Miserere, cuando realizaban el acompañamiento musical los hermanos Pantión. Su hermano Luís, también seise, llegaría a tenor de zarzuela. Tras el servicio militar, tiene una breve estancia en la factoría de Astilleros de Elcano, pero sin perder el norte artístico, lo deja para pintar al óleo. Se traslada a Madrid y posteriormente a Colonia (Alemania) en 1961, año en que contrae matrimonio con su novia en Sevilla, Mercedes Padilla, y al año siguiente regresa a Madrid. Realiza dibujos para la empresa General Fosforera ilustrando cajas de cerillos. Hombre polifacético, trabaja a la vez con el barman José Luís y para la casa de calculadoras Gispert.
En 1969 regresa a Sevilla,
dejando a sus padres y hermanos en Madrid, dedicándose de nuevo a la artesanía
dirigida al recuerdo de Sevilla. En 1971 comienza a trabajar para la fábrica de
cerámica del industrial Enrique Llácer Bazo, que en 1970 había comenzado su
andadura con el nombre de Ceramibérica, en la barriada de Torreblanca. Allí
conoce al ceramista y maestro de taller Antonio Caro Parra, junto al que aprende
los secretos del arte cerámico.
Ventura, en primer plano, pinta junto a Antonio Caro Parra en
Ceramibérica
En Agosto de 1977 abandona Ceramibérica, aunque sigue colaborando desde su domicilio en la Avenida de
Eduardo Dato según los encargos de Enrique Llácer. Llegó a tener un
pequeño local en la Negrilla (1982‑87) desde el cual pinta para Hispalcerámica
(nombre con el que continuó Ceramibérica tras el cambio de dueño en 1980) y para Artecer. En 1989 instala taller propio en la calle Luís de Huidobro 9, en
Nervión, tras adquirir un horno, donde atiende los encargos de cerámica.
Simultáneamente trabaja como empleado en el Teatro Imperial desde su reapertura
el 14 de Enero de 1988, siendo autor del azulejo a Estrellita Castro que se
encuentra en la antesala, así como de las pinturas murales que embellecen dicha
estancia y de los maceteros en cerámica con el nombre del teatro.
Ventura profesa una gran devoción a la Virgen del Rocío Hombre de ricas vivencias y conocedor de los ambientes culturales de nuestra ciudad, polifacético y autodidacta. Fue congregante y hermano cofundador de la Hermandad de los Javieres. En la actualidad es hermano del Silencio y lo fue del Gran Poder.
Su técnica más utilizada
es el agua, emplea el aguarrás para retoques y no hace nunca cuerda seca. Entre
sus ceramistas más admirados se encuentran Manuel Arellano y Enrique Orce.
En septiembre de 1996 cambia la ubicación de su taller, estableciéndolo en calle Muñoz Seca, en el barrio de Nervión. En estos años realiza algunos trabajos por encargo del taller de Joaquín Soriano, en su primera etapa, y por su amistad con Pepe Gutiérrez y sus socios M. Gavira y Julián Gómez Pando, de la cadena de restauración “San Eloy”, diversos murales y rótulos comerciales para la misma. En octubre de 1997 un infarto de miocardio le obliga a llevar una vida más tranquila, aunque ha seguido matando el gusanillo de la cerámica. |
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Fuente: Recopilado por Martín Carlos Palomo García, ceramófilo sevillano, a lo largo de años de amistad con el ceramista. |
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Correo de la página: retabloceramico@gmail.com |
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