|
|
|
El estudio más importante realizado sobre la vida y la obra de
este importante ceramista sevillano lo constituye la tesis
doctoral leída en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla el 27
de Septiembre de 1994, por su nieto, el licenciado en Bellas
Artes y ceramista Alfonso Carlos Orce Villar, con el título de
“Enrique Orce: El auge de la cerámica sevillana”. Tuve la
ocasión de asistir a su exposición y comprobar personalmente el completo
estudio, por lo que a ella acudimos para realizar la presente
semblanza biográfica y a ella remitimos a los que quieran
ampliar sus conocimientos sobre él.
Enrique Orce Mármol (1885-1952)
Su padre, de profesión escultor, enfocada al estucado de edificios, entendiéndose el término como una profesión especializada y cualificada en aquella época en la recuperación de antiguos edificios, fue quien le introdujo el gusto por las Artes. Estudió en el desaparecido colegio salesiano de San Benito, en la calle Calatrava, cercano a su domicilio. Posteriormente estudió en el Instituto General y Técnico, actual Instituto San Isidoro, sito en la calle Amor de Dios. No obstante, sus primeras lecciones artísticas las recibe de Gonzalo Bilbao, Virgilio Mattoni, José Gestoso y José Tova Villalva en la sección de Bellas Artes de la escuela Superior de Artes e Industrias y Bellas Artes, en la que ingresó en 1897, con doce años, donde permanece hasta 1909 al menos, según cita Cascales, aunque existen pruebas de haber obtenido premios en su participación en la Exposición Nacional de Artes Decorativas e Industrias Artísticas en el curso 1912/1913, con obras en cerámica. De todo el profesorado, D. José Tova Villalva fue el que más le influyó para que se decantara por esta rama de expresión artística.
Un año más tarde, con veintinueve años, contrae primeras nupcias
con Dña. Santos González Campos, natural de Cañete la real
(Málaga) de cuyo matrimonio nacieron seis hijos: Enrique,
Alfonso, Rafael, Antonio, Santos y Mercedes Orce González, de
los cuales Santos fallecería a muy temprana edad. En este
periodo de 1915 a 1917 se dedica a la docencia como profesor
Ayudante Meritorio de la Escuela de Artes e Industrias de
Sevilla y como Ayudante Gratuito de Dibujo.
Una muestra de su etapa en Ramos Rejano: zócalo decorativo para el Convento de San Cayetano. Sevilla, 1925
A principios de 1920 Orce regresa definitivamente a Sevilla,
retomando su labor en Ramos Rejano, en esta ocasión como
Director Artístico, asumiendo los postulados del Segundo
Regionalismo, movimiento de claro carácter neobarroco, en
contraposición con el Primer Regionalismo, de carácter
neomudéjar, que se dio por amortizado en 1917 en el VII Congreso
Nacional de Arquitectos celebrado en Sevilla. Coincide este
periodo con la gran demanda de trabajo por la preparación y
desarrollo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.
Orce contó con la plena confianza y apoyo de D. Manuel Ramos
Rejano para desarrollar su capacidad artística, aunque por poco
tiempo, pues éste fallecería en 1922. No es que fuera su
maestro, pero sí su mentor y mecenas, ya que el verdadero
maestro artístico de Orce fue D. José Tova Villalva, que
fallecería en 1923.
Retablo cerámico de la Coronación de la Divina Pastora, en el
que Enrique Orce retrata a D. Manuel Ramos
Un aspecto muy interesante a tener en cuenta en la vida de
Enrique Orce son los estrechos vínculos que mantuvo con la
Comunidad Capuchina de Andalucía, a través de la amistad que
desarrolló con el Padre Juan Bautista de Ardales, amistad que
surge a través de su cuñado el Rvdo. P. Capuchino Fray Ángel
María de Cañete, hermano de su esposa Dña. Santos. Esta relación
tuvo dos vertientes. Por un lado el Padre Ardales se convierte
en su Director Espiritual y por otro una buena parte de su obra
artística fue destinada a los conventos andaluces de dicha
orden. En 1921 le es encargado el retablo cerámico de la Divina
Pastora de las Almas que preside el Convento Sevillano, seguida
del retablo cerámico de su Coronación, en la que incluyo el
retrato de Manuel Ramos Rejano y el suyo propio entre el público
asistente representado. La vinculación con la Orden Capuchina ha
sido mantenida por su nieto, el también ceramista Alfonso Carlos
Orce Villar, hijo de Alfonso Orce González.
Autorretrato de Enrique Orce que incluyó en el retablo cerámico de la Coronación de la Divina Pastora. 1921.
Zócalo
de la escalera principal del Hotel Alfonso XIII de Sevilla,
firmado por Enrique Orce en la Fca.
Tuvo una extensa obra, con innovaciones personales y una técnica exigente. Sus realizaciones incorporan toda la pureza de la pintura al rasgo singular de la cerámica, siendo uno de los primeros en utilizar la técnica del aguarrás en la cerámica, ejecutando en esta década de 1930 diversas escenas costumbristas de estilo hiperrealista, a las que aplicó su técnica del “plumeado”. Plasmó también su arte en óleos y en acuarelas. Incluso con un grupo de amigos editó un semanario llamado “Don Basilio”.
El Nazareno de la localidad sevillana de Paradas fue una de sus obras escultóricas más notables
También, a final de la década de 1930, desarrolló la faceta de
escultor, realizando entre otras obras el Nazareno de Paradas
(1938), la Virgen del Carmen de Moguer (1938) y la de María
Auxiliadora sedente para los Salesianos de Triana (1944).
Fotografía de archivo del Colegio de Hermanos Maristas de
Sevilla, tomada durante la clase Además de atender a su taller de cerámica, ejerció la docencia en el Colegio Marista cuando tenía su sede en la calle Jesús del Gran Poder, donde impartía dibujo lineal y artístico, para el que realizó un mural del Beato Marcelino Champagnat en 1938 rodeado de alumnos que hoy se conserva en el patio de su actual Colegio en Triana. En 1946 consigue por oposición la plaza de profesor auxiliar de dibujo en el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza San Isidoro de Sevilla. La década de los cuarenta fue la más tranquila de su actividad, pues quizás influenciado por una dolencia estomacal frecuentó por temporadas las localidades de Lanjarón (Granada) y Sanlúcar de Barrameda.
En Octubre de 1948, con el apoyo de su amigo Enrique Piñal,
celebró una exposición antológica en la Real Sociedad Económica
de Amigos del País de Sevilla, sita en la calle Rioja. La
mayoría de las obras presentadas eran cuadros en cerámica,
destacando el titulado "Gitanas canastilleras", galardonado con
primera medalla y premio de honor en la Exposición Internacional
de Lieja de 1930, así como otros con escenas costumbristas y de
tipos populares.
Ultima
obra importante de Enrique Orce: retablo de la Virgen de la Soledad en el
Convento de San Enrique Piñal de Castilla y Márquez, que además era entonces Hermano Mayor de la Soledad de San Buenaventura, le encargó uno de los mejores retablos cerámicos colocado por una cofradía sevillana en la fachada de su sede, en la calle Carlos Cañal. Sintetiza lo mejor de su obra artística, tanto en cerámica como en escultura, siendo bendecido en abril de 1952, pocos meses antes de su óbito.
Enrique Orce murió repentinamente tras una breve enfermedad en
su casa de la calle Juan Cotarelo, el 25 de Julio de 1952,
festividad de Santiago Apóstol, vísperas de Santa Ana, cuando el
barrio de Triana celebraba su popular Velá de Santa Ana. La
noticia corrió deprisa por la ciudad, que veía desaparecer a uno
de sus artistas más prolíficos y notables. |
|
|
Fuente: recopilado y extractado por Martín Carlos Palomo García, de la Tesis doctoral escrita por su nieto, Alfonso Carlos Orce Villar, en 1994, con el título de “Enrique Orce: el auge de la Cerámica Sevillana”. |
|
|
Correo de la página: retabloceramico@gmail.com |
|