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Nace en Sevilla el 16 de
Agosto de 1926 en calle Alfarería 32, en el famoso patio de vecindad de la
“Cerca Hermosa”. Hijo de Manuel Soto Pesquero y nieto de Manuel Soto y Tello,
miembros de una prestigiosa familia de ceramistas, por lo que se crió en el
ambiente de la cerámica, especialmente en el taller de su abuelo, que estaba en
la calle Alfarería 72. Su padre también continuó con la industria familiar de
calle Alfarería 7 y 11. Su padre era un buen pintor de tarros, lebrillos y
montería, pero las cosas no le vinieron bien y tuvo que irse a trabajar a la
fábrica de Manuel Corbato a principios del siglo XX, el mismo lugar que luego se
llamaría sucesivamente fábrica de Manuel Montero y por último, al cogerla en
1939 los Hermanos Rodríguez Díaz con Antonio Kiernam, Cerámica Santa Ana.

Ya en Corbato, siendo Manuel Soto Carretero niño, comienza su aprendizaje, pues
ayudaba a su padre. Comienza a estudiar en la Escuela Mercantil en 1940, pero
las necesidades económicas de la familia le obligaron a trabajar, incorporándose
oficialmente a la plantilla de Cerámica Santa Ana en enero de 1944. De todas
formas estudió, para formarme en la cerámica, en la Escuela de Bellas Artes y
Oficios Artísticos, primero en la calle San Jacinto (frente a la fábrica de la
Hispano Aviación), luego cuando la trasladaron a la calle Antillano Campos
(junto a Cerámica Santa Isabel) y por último a la calle Zaragoza.
Pocos meses más tarde, en noviembre de 1944, llegaría a la fábrica un compañero
al que quedaría unido de por vida: Facundo Peláez Jaén. Él era natural de Écija
y vecino de Domingo Fernández Osuna, encargado de la tienda exposición, que fue
quien lo recomendó por sus aptitudes artísticas. O sea, que se puede decir que
se formaron juntos junto al maestro Antonio Kiernam. Facundo se dedicó más a la
pintura de imágenes y Soto a la rotulación, a los zócalos y a los murales. Como
se llevaban dos años, siempre estaban juntos. Años más tarde, en 1974, se
independizarían para crear su propia empresa, S´artef, en Tomares. También tuvo
siempre muy buena amistad con otro compañero, José León Rodríguez, con el
todavía habla todas las semanas para comentar y recordar viejos tiempos.

Fotografía fechada en 1947,
tomada en la azotea de Cerámica Santa Ana. De pie, de izquierda a derecha
aparecen Ramón Portillo, Fernando Rueda y José León. Agachados, Manuel Soto
Carretero (a la izquierda) y Antonio Martínez Adorna. (por gentileza de Manuel
Soto Carretero)
En 1948 participó en la ejecución de los nuevos rótulos de la fachada de
Cerámica Santa Ana, pues como en esos edificios se sabe que desde hace siglos ha
habido actividad alfarera, aunque haya pasado por diversos dueños. La fachada
actual conserva en la parte superior los paños cerámicos con las figuras
alegóricas de El Trabajo y La Prudencia, que pintara Manuel Arellano Campos a
finales del XIX siendo fábrica de la Viuda de Gómez, pero tras el paso de
Corbato y Montero se pusieron los paños de cerámica de la fachada. Gonzalo
Fernández Olmedo hizo el letrero de Cerámica Santa Ana, Soto lo perfiló y
Antonio Kiernam pintó los paneles verticales en los que aparecen unos querubines
alfareros. Esos dibujos los hizo Ramón Portillo, un excelente dibujante, tomando
como modelos unos libros de arte de Alemania que manejaban en el taller.

Manuel Soto Carretero junto a
Antonio Kiernam Flores, su maestro, en la boda de Lorenzo Ruiz Gutiérrez,
hijo del alfarero Sebastián Ruiz Jurado. (por gentileza de Manuel Soto
Carretero)
Deseando mejorar su posición económica, ya que consideraba que la cerámica no
estaba pagada como debiera, le llevó en 1958 a explorar nuevos rumbos dentro sus
conocimientos y habilidades artísticas. En ese año ingresó en el departamento de
publicidad de Coca-Cola, luego estuvo trabajando para la empresa de José Vázquez
Triguero, Valtri Decoración, donde se hacían muchas rotulaciones e incluso
trabajos para la Feria Iberoamericana de Muestras que se montaba en la zona del
Casino de la Exposición, en los que a veces contaba con Facundo Peláez. Luego
estuvo en Alemania cuatro años, de 1962 a 1966 dos años, de 1962 a 1964, primero
trabajando en la Compañía Telefónica y de inmediato en la decoración, incluso se
llevó a su esposa. Pero un pequeño accidente de ella en una atracción de feria
le hizo perder el hijo que esperábamos y se volvieron a España.

Manuel Soto
junto a Facundo Peláez, casi toda su vida juntos en torno a la cerámica
Ya en Sevilla de nuevo,
ingresó en Serigrafía Trillo, que estaba en la calle Fray Isidoro de Sevilla,
pero siempre tenía la idea de montar su propia empresa y ese día llegó en 1971,
cuando empezó con Facundo Peláez a trabajar por las tardes en lo que fue la
fábrica de ladrillos Pozo, en terrenos de La Cartuja. Empezaron a aplicar
procedimientos mecánicos y serigrafía a la fabricación de cerámica artística,
porque en esos años la competencia de las fábricas levantinas era muy fuerte y
había que renovarse o morir. En 1974 se independizaron los dos para fundar
S´artef (que significa Soto-Arte-Facundo) en calle Camino Viejo de Tomares,
trabajando juntos veinticinco años y dando pasos a sus respectivas
descendencias.
La fábrica actualmente tiene asegurada su continuidad al trabajar dos hijos de
cada uno en ella: José Antonio Peláez Saavedra como ceramista y su hermana en la
oficina y dos hijos de Soto, Manuel y Juan José Soto Villegas, que además pintan
cerámica. Tras el fallecimiento en 1999 de su compañero y socio durante tantos
años, Facundo Peláez Jaén, se sumió en una profunda tristeza. Colgó en el
tablero el tiento de Facundo gastado y su pincel (que se había hecho con pelos
de la cabeza de su compañero Fernando Rueda) y decidió jubilarse, quedando la
empresa familiar en manos de los sucesores de ambos.
Falleció en Sevilla, el 31 de
Julio de 2012.
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