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Nace en Sevilla el 16 de
Agosto de 1926 en calle Alfarería 32, en el famoso patio de vecindad de la
“Cerca Hermosa”. Hijo de Manuel Soto Pesquero y nieto de Manuel Soto y Tello,
miembros de una prestigiosa familia de ceramistas, por lo que se crió en el
ambiente de la cerámica, especialmente en el taller de su abuelo, que estaba en
la calle Alfarería 72. Su padre también continuó con la industria familiar de
calle Alfarería 7 y 11. Su padre era un buen pintor de tarros, lebrillos y
montería, pero las cosas no le vinieron bien y tuvo que irse a trabajar a la
fábrica de Manuel Corbato a principios del siglo XX, el mismo lugar que luego se
llamaría sucesivamente fábrica de Manuel Montero y por último, al cogerla en
1939 los Hermanos Rodríguez Díaz con Antonio Kiernam, Cerámica Santa Ana.
Fotografía fechada en 1947, tomada en la azotea de Cerámica Santa Ana. De pie, de izquierda a derecha aparecen Ramón Portillo, Fernando Rueda y José León. Agachados, Manuel Soto Carretero (a la izquierda) y Antonio Martínez Adorna. (por gentileza de Manuel Soto Carretero)
Manuel Soto Carretero junto a
Antonio Kiernam Flores, su maestro, en la boda de Lorenzo Ruiz Gutiérrez,
Manuel Soto
junto a Facundo Peláez, casi toda su vida juntos en torno a la cerámica Ya en Sevilla de nuevo, ingresó en Serigrafía Trillo, que estaba en la calle Fray Isidoro de Sevilla, pero siempre tenía la idea de montar su propia empresa y ese día llegó en 1971, cuando empezó con Facundo Peláez a trabajar por las tardes en lo que fue la fábrica de ladrillos Pozo, en terrenos de La Cartuja. Empezaron a aplicar procedimientos mecánicos y serigrafía a la fabricación de cerámica artística, porque en esos años la competencia de las fábricas levantinas era muy fuerte y había que renovarse o morir. En 1974 se independizaron los dos para fundar S´artef (que significa Soto-Arte-Facundo) en calle Camino Viejo de Tomares, trabajando juntos veinticinco años y dando pasos a sus respectivas descendencias.
La fábrica actualmente tiene asegurada su continuidad al trabajar dos hijos de
cada uno en ella: José Antonio Peláez Saavedra como ceramista y su hermana en la
oficina y dos hijos de Soto, Manuel y Juan José Soto Villegas, que además pintan
cerámica. Tras el fallecimiento en 1999 de su compañero y socio durante tantos
años, Facundo Peláez Jaén, se sumió en una profunda tristeza. Colgó en el
tablero el tiento de Facundo gastado y su pincel (que se había hecho con pelos
de la cabeza de su compañero Fernando Rueda) y decidió jubilarse, quedando la
empresa familiar en manos de los sucesores de ambos. |
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Fuente: Entrevista personal con el ceramista a cargo de Martín Carlos Palomo García, ceramófilo sevillano, en 1995 y contactos sucesivos hasta 2010. |
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Correo de la página: retabloceramico@gmail.com |
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