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MANUEL VIGIL‑ESCALERA DÍAZ

Nació el 19 de Enero de 1885 en Sevilla, en la calle Reyes Católicos 3, junto a la Puerta de Triana, siendo bautizado siete días más tarde en la Parroquia de la Magdalena. Hijo de asturiano, D. Antonio María Vigil‑Escalera Ceñal y sevillana, Dña. Manuela Díaz Rodas.
 


 

Inicia su formación hasta completar el bachillerato con los Padres Escolapios, demostrando desde muy pequeño una extraordinaria destreza para el dibujo y la pintura. Es por ello que asiste para su perfeccionamiento al estudio del pintor José García Ramos, que lo consideraba discípulo predilecto, teniendo como compañeros a Alfonso Grosso, Santiago Martínez y el escultor Agustín Sánchez Cid entre otros. A esta primera época corresponde la consecución del primer premio con el cartel de las Fiestas de Primavera en Sevilla en 1909. Completaría luego ‑en los años veinte‑ su formación humanista en la Facultad de Filosofía y Letras de Sevilla por libre. Entabla relación allí con D. Francisco Murillo Herrera, profesor de Historia del Arte y fundador del Laboratorio de Arte, cuya amistad le sería de gran valor en su carrera artística.

La actividad de nuestro protagonista se decanta hacia la cerámica, en un momento claramente pujante para esta rama de las artes aplicadas por la proximidad de la Exposición Iberoamericana. Instala su taller en la Fábrica de José Mensaque y Vera, en cuyos hornos se cocieron sus primeras piezas, así como algunas en la de Manuel García Montalván y pronto ‑hacia 1915‑ lo amplía y traslada a la cercana y prestigiosa firma de Manuel Ramos Rejano en calle San Jacinto 101, donde desarrollaría el resto de su obra. Es preciso hacer constar que trabajó de manera independiente, y no existió relación contractual con las fábricas en las que firmó sus obras; ello le confería cierta libertad a la hora de ejecutar los encargos. En cualquier caso ejerció un notable magisterio en su etapa de Ramos Rejano, como director de taller. Contó con Juan Oliver y con Alfonso Chaves como destacados ceramistas de la fábrica. Incluso llegaron a proponerle un puesto en La Cartuja, pero no abandonó Ramos Rejano. Firmó algunas obras por encargo de la Casa José González desde 1924.
 


 

En  1916 contrajo matrimonio con la asturiana Dña. Balbina Tomé Bulnes, estableciendo su domicilio en la Plaza del Altozano 20, edificio hoy desaparecido que formaba parte de la torres del reloj y de la primitiva Capilla de la Virgen de Carmen. Aquí nació su único hijo, Antonio, abogado de profesión y trianero de vocación.

Cultivó una variada temática, predominando la de asunto religioso, y también para comercios y decoración de instituciones civiles y religiosas, con producción de zócalos y murales admirables en España y en el extranjero. Se puede constatar una clara inspiración en algunos de sus trabajos de la obra de Manuel Arellano y de Rodríguez Pérez de Tudela. Estudió la historia de la cerámica, investigó la composición de los colores cerámicos tradicionales de Triana y la técnica de la cocción; poseía una nutrida bibliografía al respecto.

Es muy importante su obra pictórica al óleo, llegando a ser buen amigo del cordobés Julio Romero de Torres, dejando algunas obras en aquella ciudad. A final de los años veinte comenzó a hablarse de ser precisa titulación académica, por lo que cursó los estudios de profesor de dibujo en la Escuela de Bellas Artes, en el Museo.
 


 

Tuvo la original idea de firmar sus azulejos con un anagrama compuesto por la fusión de las iniciales de su nombre y apellidos, MVED, del que hemos podido constatar hasta tres tipos distintos, aunque en su primera época utilizaba el nombre completo.

A finales de los años veinte traslada su domicilio a la calle Castilla 166, casa colindante con la Capilla del Patrocinio, y en la que fallecería tempranamente a los 53 años, el 13 de Abril de 1938, dejando sin terminar su última obra, una reproducción de San Antonio de Murillo. Fue enterrado en el Panteón de la Hermandad de Pasión en el Cementerio de San Fernando, de la que era hermano desde pequeño por vinculación materna, y en la que había ocupado el cargo de Diputado de Gobierno y Cultos (1909‑1911). El 19 de Enero de 1985 la Hermandad de Pasión conmemoró en sus cultos el centenario de su nacimiento. También fue muy devoto de la Virgen de la Amargura, de la Victoria y de la Estrella, titulares de cofradías sevillanas.

He de resaltar la gran colaboración y el buen amigo que encontré en su hijo Antonio Vigil‑Escalera y Tomé, entrañable persona que no dudó en poner a mi disposición su fabuloso archivo sobre Sevilla, sus cofradías y la cerámica, así como me cabe el honor de haber servido en parte como estímulo a su hijo Fernando Vigil‑Escalera Pacheco, licenciado en Bellas Artes, para que realizara una tesis doctoral sobre la figura de su abuelo, que leyó en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla el 9 de julio de 1997.

Fuente: Recopilado por el ceramófilo Martín Carlos Palomo García en conversaciones mantenidas con el hijo del ceramista, D. Antonio Vigil-Escalera y Tomé.

 
 
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