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El ceramista Daniel Zuloaga Boneta
nació en Madrid en 1852, falleciendo en Segovia, el 27 de diciembre de 1921.
Hijo del cincelador y armero Eusebio Zuloaga, director de la Real Armería de
Madrid, trabajó junto con sus hermanos en la armería paterna en Éibar y en su
estudio madrileño. En 1867, se trasladó a París y a Sèvres para proseguir su
formación artística. Volvieron de Francia en 1870, al desencadenarse la Guerra
Franco-Prusiana. Tras la Restauración borbónica, los tres hermanos, Daniel,
Germán y Guillermo montaron, con el apoyo financiero del rey Alfonso XII la Real
Fábrica de la Moncloa, en Madrid, una fábrica de loza fina, de la que Daniel era
el responsable artístico (1881). De sus hornos salió la decoración cerámica de
numerosos edificios, fundamentalmente los construidos por Ricardo Velázquez
Bosco en Madrid: el Palacio de Velázquez (1883), la estufa del Pabellón de
Filipinas (actualmente el Palacio de Cristal) (1887), ambos en el Parque del
Retiro o la Escuela de Ingenieros de Minas (1884-1893). Sin embargo, la Real
Fábrica cayó en bancarrota y Daniel montó un pequeño taller en la zona de
Vallehermoso, en Madrid. Ante el nuevo encargo de Velázquez Bosco, el Ministerio
de Fomento, el pequeño horno de Zuloaga no era capaz de acometer las tareas
necesarias, por lo que se trasladó a Segovia (1893). Allí dirigió la Fábrica de
Loza segoviana, una fábrica industrial, propiedad de los hermanos Vargas, de
donde salieron entre 1893 y 1897 los paneles cerámicos que decorarían las
fachadas del Ministerio de Fomento (actual sede del Ministerio de Agricultura,
Pesca y Alimentación, en la plaza de Atocha).
En 1897 ejecutó un altar para la
Catedral de Segovia, pero su sociedad con los hermanos Vargas, acabó de mala
manera (1906), por lo que Daniel Zuloaga se mudó a Pasajes de San Juan en
Guipúzcoa, donde emprendió una nueva aventura encargándose de una fábrica de
porcelana. Tras un nuevo desencuentro con el propietario debido igualmente al
desacuerdo sobre las innovaciones artísticas que quería introducir Zuloaga, éste
volvió a Segovia un año después, en 1908, donde ejecutó un monumento de Semana
Santa para la Catedral de Segovia. Adquirió la antigua iglesia románica de San
Juan de los Caballeros, donde instaló su taller y donde proseguiría sus trabajos
hasta su muerte en 1921, ayudado por sus hijos Juan, Teodora y Esperanza. De su
época segoviana data la decoración cerámica del Hospital de Maudes (1908-1916),
proyecto dirigido por Antonio Palacios. Como ejemplos de trabajos realizados en
otros lugares de España recordemos los paneles para el Santuario de Nuestra
Señora de La Cinta de Huelva Su taller es hoy el Museo Zuloaga, de titularidad
estatal y gestionado por la Junta de Castilla y León.
Se significó por la recuperación de antiguas técnicas cerámicas, como la cuerda seca, la cuenca y el reflejo metálico, introduciendo los estilos de moda en Europa como el neorrenacentismo y el modernismo, especializándose en la decoración cerámica aplicada a la arquitectura. Supo crear un estilo propio y porque reflejó en su obra la problemática española de una época, convirtiéndose en el ceramista de la generación del 98.
Segovia, la ciudad donde se
desarrolló la etapa más fructífera del artista, rindió homenaje al ceramista en
el año 2007, un siglo después de que se instalase de manera definitiva en la
ciudad, en 1907, con una gran exposición organizada por la Obra Social y
Cultural de Caja Segovia titulada “Daniel Zuloaga Boneta. Artista de la
cerámica” e inaugurada en el mes de julio en las salas del Palacio del
Torreón de Lozoya, que se prolongó hasta el mes de septiembre. Fue su comisario
Abraham Rubio Celada, siendo la primera exposición de esta relevancia dedicada a
Zuloaga desde la celebrada en Madrid en 1922, un año después de su
fallecimiento. Se recogió en ella las relaciones familiares de Zuloaga, una
familia llena de artistas (fue tío del famoso pintor Ignacio Zuloaga), y a sus
años de formación, tanto en el ámbito familiar como en la Escuela de Cerámica de
Sèvres, hasta que en 1877 comienza a trabajar con sus hermanos en los mismos
terrenos que ocupaba la antigua la fábrica de la cerámica de la Moncloa de
Madrid. Igualmente se reservó un apartado en el que se liga la producción de
Daniel Zuloaga al ámbito de la fotografía, ya que la utilización de la
fotografía es uno de los aspectos menos conocidos y más novedosos de Daniel
Zuloaga, siempre atento a las técnicas que se desarrollaban fuera de España;
así, para la decoración de las cerámicas hizo uso frecuente de las fotografías,
tanto propias como hechas por fotógrafos profesionales, como Laurent, fotos
compradas o que le regalaron los propios fotógrafos u otros amigos. Las piezas
expuestas, más de un centenar, fundamentalmente cerámicas, tanto objetos (de
platos y jarrones a objetos de mobiliario) como fragmentos arquitectónicos
(zócalos, murales de azulejos, frisos y hasta una chimenea) procedían de
colecciones particulares segovianas, especialmente de la de D. Eleuterio Laguna.
Como queda dicho anteriormente, fue ceramista dedicado fundamentalmente a la cerámica decorativa aplicada a la arquitectura y a la elaboración de objetos vidriados ornamentales. No tenemos de momento constancia de su faceta como pintor de retablos cerámicos devocionales, quizás ejecutara algunas obras de temática religiosa que en cuanto fueran conocidas se incorporarían a ésta página. |
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Fuente: Recopilado por Martín Carlos Palomo García de internet, consultando de su biografía en Wikipedia, y del artículo publicado el 25 de julio de 2007 por enadmin en e-norte.org, titulado “Segovia: Homenaje a Daniel Zuloaga un siglo después”. |
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Correo de la página: retabloceramico@gmail.com |
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