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CONSEJOS PRÁCTICOS PARA FOTOGRAFIAR UN RETABLO CERÁMICO |
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El retablo cerámico es un objeto artístico con unas características
físicas y de ubicación que nos obligan, para hacerle buenas
fotografías, a tener en cuenta una serie de normas y consejos que
pasamos a exponer:
A la luz del día no debe de haber problemas para obtener una buena nitidez. En interiores o condiciones adversas de luminosidad, si el retablo está a media o baja altura, para conseguir la mayor nitidez posible aconsejo –si no se es un experto fotógrafo- la utilización del modo de enfoque automático, con el flash también en automático. Esto quiere decir que a un primer impulso en el disparador, la cámara enfocará automáticamente y al disparar hará saltar el flash en caso de que detecte baja luminosidad. Para evitar que en las fotografías en las que el retablo está a nuestra altura el flash aparezca reflejado en el retablo, basta con escorarse un poco a izquierda o derecha. Si el retablo está a una altura por encima de nuestra cabeza, no hay que preocuparse de este aspecto. Si nuestra cámara dispone de dispositivo para regular la intensidad del flash y estamos haciendo fotos a corta distancia, (zócalos o retablos a baja altura), no está de más probar a reducir la intensidad del mismo para evitar que se quemen las imágenes. No se debe nunca anular el flash salvo que se use trípode, pues las fotografías saldrán movidas. Aunque la experiencia me ha enseñado que siempre sale mejor una fotografía de un retablo a mano alzada y con flash, que con trípode y sin flash.
Por último, es muy aconsejable disparar dos e incluso tres veces por
cada posición o enfoque que hagamos. De esta forma nos aseguramos de
obtener una toma buena.
Ejemplo de una fotografía inservible: aparentemente se ve bien, pero está desenfocada
Cuando vayamos a hacer una fotografía de primer plano de un retablo cerámico debemos intentar que éste ocupe la totalidad del visor de nuestra cámara y que salga en su totalidad.
Es decir, sacar la menor cantidad posible de la pared de alrededor
del retablo. (Esta maximización no se debe obtener recortando la
foto con posterioridad pues estaremos perdiendo calidad). En
las fotografías siguientes, a la izquierda se observa un marco de
pared razonable, mientras en la fotografía de la derecha es excesivo
el espacio de pared.
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En caso de que nuestra cámara tenga un zoom potente,
cuando lo utilicemos al máximo, si no tenemos un buen
pulso, es muy conveniente utilizar trípode o en su
defecto apoyarnos en una pared, señal de tráfico o
cualquier otro objeto para evitar las vibraciones de
nuestro pulso. No se
debe
usar nunca el zoom digital.
El vidriado de la cerámica se comporta ante las luces y
sombras como un espejo, produciendo reflejos que en
muchas ocasiones no nos dejan ver adecuadamente la
escena plasmada por el pintor.
Cuando un
retablo presenta reflejos es preciso buscar el ángulo
perfecto hasta que desapaezcan.
El retablo hay que fotografiarlo cuando le da plenamente el sol o la sombra. Si hacemos una fotografía de un retablo con algunas zonas al sol y otras a la sombra, nunca podremos admirar plenamente la belleza de la pieza en su conjunto.
El día ideal para fotografiar retablos cerámicos es el
día nublado sin lluvia. Este día nunca nos encontraremos
con la desagradable sorpresa de llegar al lugar donde
está el retablo que deseamos fotografiar
y encontrarnos con que el tejaroz, los faroles o alguna
cornisa cercana le proyecta una sombra que hace inútil
nuestra labor.
Es preciso fotografiar un retablo cerámico a una hora en que el sol no produzcas sombras indeseadas
En la inmensa mayoría de las ocasiones los obstáculos que nos vamos a encontrar son los propios farolillos del retablo, que tan bonita luz le proyectan por la noche.
Tanto si son dos los faroles, -más fáciles de sortear
buscando la frontalidad- como si es uno solo, la
solución para salvarlos es fotografiarlos escorándonos,
de tal manera que la zona del retablo que tapen sea
clonable con la zona simétrica que supuestamente estará
libre de obstáculos.
Para fotografiar retablos cerámicos, -exceptuados casos
puntuales de retablos a gran altura- no es necesario un
gran equipo fotográfico, con una cámara de 8 megapixels
(usando siempre la máxima resolución que nos ofrezca la
máquina) y un mínimo de 12x de zoom (si son16x o más,
mejor), tendremos acceso a fotografiar con calidad todo
lo que se nos ponga por delante.
Un buen equipo fotográfico no es garantía de una fotografía perfecta. En este caso el flash nos jugó una mala pasada
Para finalizar hablemos de las fotografías de vista general. Estas son muy importantes para ubicar el retablo en su entorno urbanístico. Por ello, si la vista general del retablo se limita a ofrecer la fachada del edificio en el que se encuentra ubicado, perderemos mucha información.
La fotografía ideal de vista general es aquella en la
que –siempre que sea físicamente posible- nos muestre la
mayor cantidad del paisaje urbano que lo rodea, incluso
a veces corriendo el riesgo de que el propio retablo se
vea muy pequeño, en cuyo caso, lo recomendable sería
hacer dos planos, uno medio y otro lo más abierto
posible. La inclusión de personas en las vistas
generales, siempre que no estén en primer plano y
preferiblemente de espaldas, ayudan a valorar la
dimensión real del retablo, siendo difuminado cualquier
dato que sea de carácter privado (rostros, matrículas,
etc.).
Para documentar gráficamente un retablo, además de las
fotografías de primer plano y vista general, hará falta
una tercera consistente en un primer plano de la firma
del ceramista y del taller o fábrica, para ser
incorporada a nuestra galería de firmas.
NOTA FINAL: Respeto a la privacidad e intimidad. En nuestro trabajo como colaboradores, debemos ser muy cuidadosos a la hora de realizar las fotografías en interiores, debemos siempre pedir permiso a los propietarios o responsables y en su caso, si se nos pidiera información del motivo de las fotografías se informará del carácter divulgativo y no lucrativo de esta página web, y de que para su publicación se omitirá cualquier dato no autorizado a ser revelado. Antonio Entrena Aznarte - Martín Carlos Palomo García |