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Diferentes técnicas aplicadas Ángel Lora Serrano |
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Aparo Ruiz de Luna y Ángel Lora en un momento de su exposición |
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Se han empleado
muchas técnicas en el transcurso entre el primer retablo cerámico
cofradiero que se conoce del S.XVIII hasta nuestros días, sobre
cubierta, bajo cubierta, cuerda seca, arista o cuenca, trepa,
serigrafía, aerógrafo, aguarrás, etc.
Antes de explicar las diferentes técnicas cerámicas empleadas en el retablo cerámico, hay que conocer las características o propiedades de la cerámica. La primera característica del material cerámico es que soporta muy bien las diferentes inclemencias del tiempo y es por ello muy empleado para exteriores o simplemente porque queremos que perdure una obra en el transcurso del tiempo. Así, podríamos entender, que los retablos cerámicos comenzaron a sustituir los retablos pintados con frescos en diferentes tipos de capillas que podíamos apreciar por nuestras calles. En primer lugar, surge la cuestión de cómo este material soporta tan bien las condiciones meteorológicas y la respuesta está en las propiedades del esmalte cerámico. Abreviadamente, diremos que los elementos minerales tienen cada uno de ellos unas propiedades diferentes y es por eso, que cada uno , nos aporta ciertas características. La definición de esmalte cerámico es la mezcla de diferentes componentes minerales, que sometidos a una cierta temperatura, lo llevamos a su punto de vitrificación, aportándonos así una protección correcta para el bizcocho donde está elaborado dicho retablo, asegurándonos una importante durabilidad en el tiempo y, además como no, la funcionalidad principal del azulejo, la protección del muro, evitándole por ejemplo fuertes humedades etc. La primera técnica, y la más tradicional, entre las empleadas para elaborar nuestros retablos cerámicos es la técnica “sobre cubierta” decorados “al agua”, que consiste en decorar piezas como los azulejos de barro, ya cocidos y cubiertos con una capa de esmalte crudo (antes de someterle cierta temperatura), aplicando en esta cubierta pigmentos de diferentes óxidos metálicos. Estos colores están aglutinados con agua, y es por eso por lo que se le conoce a esta técnica decorativa como “al agua”, y ejecutada “sobre cubierta” por estar aplicados sobre una cubierta o baño de esmalte. Una vez terminada la obra se introduce en el horno cerámico para someterlos a la temperatura correcta según el esmalte elegido. Normalmente oscilan desde los 950ºC hasta 1060ºC. La técnica de “bajo cubierta”, consiste en decorar directamente sobre el bizcocho, azulejo de barro cocido, por ejemplo con colores “al agua” y después de haber terminado la obra aplicarle una capa de esmalte transparente sobre la pintura, quedando ésta bajo una cubierta de esmalte, de ahí su nombre. Para terminar, se introducen las piezas en el horno cerámico como en la técnica anteriormente explicada. Otra técnica que ha sido muy empleada en los retablos cerámicos es la técnica de la “cuerda seca”. Consiste en dibujar sobre el azulejo de barro cocido los contornos de los diferentes colores que vamos a emplear con un pigmento aglutinado con grasa. Después, se decora con esmaltes coloreados y mezclados con agua con la ayuda de una perilla de goma o brocha especial para el relleno de estos espacios. La grasa anteriormente aplicada sobre la superficie del barro, repelerá el agua de los colores, consiguiendo la separación de estos esmaltes por una línea, normalmente negra y mate. También podemos encontrar trabajos con esta técnica y decorados “al agua”, como por ejemplo las caras de las imágenes, rellenadas a la “cuerda seca” y pintado el retrato “al agua”. Al final de la obra, se someten al mismo proceso que el resto de los esmaltes cerámicos dentro del horno, se alcanza su punto de vitrificación. La técnica de “arista” o “cuenca” es una variante de la “cuerda seca”, con la diferencia de establecer una separación entre los colores con una línea de barro en vez de una línea negra de grasa. Esta línea la conseguimos partiendo del grabado que se hace con la ayuda de un punzón sobre una plancha de escayola, siguiendo las siluetas de los colores. Acabado el grabado o molde, copiamos el dibujo con barro fresco ejerciendo presión sobre esta plancha, pasando del negativo a positivo, la línea tallada sobre la escayola ahora sale en relieve en el barro. Esta “arista” deja un hueco o “cuenca” para rellenarla con esmalte mezclados con agua y con la ayuda de una perilla de goma o una brocha especial para el relleno de estos espacios, al igual que en la cuerda seca. Por último se cuecen las piezas en el horno. La técnica de “trepa” normalmente se aplica “sobre cubierta” y consiste en prepararnos una plantilla de un material impermeable, como puede ser una hoja de plástico, recortando la forma/dibujo de la cenefa para conseguir un “calado” en la hoja. Ésta la colocamos sobre el esmalte y aplicamos el color al agua con la ayuda de un pincel, esponja, etc, sobre esta plantilla, consiguiendo dejar pasar el color simplemente por la parte “calada” y así conseguimos copiar la imagen sobre el esmalte crudo. Este tipo de decoración la podemos encontrar más frecuentemente en ornamentaciones, por ejemplo, cenefas y zócalos. La “serigrafía” es un método de reproducción seriada de imágenes en los azulejos que consiste en transferir los colores cerámicos a éstos a través de una tela de nailon (tensada en un bastidor). Esta tela se prepara con una película fotosensible para transferirle el dibujo gracias a la exposición de la luz, como una película fotográfica, quedando libre la zona donde pasará la tinta (dibujo). Se sitúa la tela, unida a un bastidor para mantenerla tensa, sobre el azulejo y se hacen pasar los colores a través de ella, aplicándole una presión moderada con una rasqueta de caucho. Con este sistema se consiguen pasar los colores uniformemente, cada color queda en una tinta plana, y para cada color se precisa de una tela. Es una técnica difícil de reconocer para una persona neófita en la materia. Este tipo de piezas son de menor valor artístico ya que esta es una técnica seriada e industrial. Pintura con aerógrafo. Éste es un aparato que esparce los pigmentos cerámicos sobre el azulejo, pulverizándolos mediante un compresor de aire. Gracias a esta herramienta podemos trabajar “sobre cubierta”, “bajo cubierta”, “trepa” e incluso “al aguarrás” (técnica que se explicará enseguida) y el resultado que se puede obtener, con maestría y mucha práctica, es de un degradado muy suave y acabados casi fotográficos. Sea cual sea la técnica que se desee utilizar con esta herramienta, la pieza se somete a su temperatura dentro del horno cerámico, como todos los materiales cerámicos. Por último, de las técnicas más empleadas en los retablos cerámicos, con más calidad y con mayor dificultad de aplicación hasta hoy, es la técnica del “aguarrás”. Ésta se trabaja sobre los azulejos ya vitrificados, a diferencia de las anteriores técnicas nombradas, con la diferencia de tener que preparar los colores con diferente aglutinante. Al tener la cubierta vidriada, los colores mezclados con agua no agarrarían sobre el azulejo, los pigmentos se tienen que aglutinar con algún material graso como si de un óleo se tratase, por ejemplo, el colorante se mezclaría con esencia de trementina y aceite de linaza, éste adquiere una viscosidad y así se puede trabajar sobre el vidrio. Quien empleó por primera vez esta técnica fue el maestro y pintor Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela, y luego la fueron perfeccionando los famosos pintores de finales del S.XIX y primeros del XX, siendo ellos quienes trabajaron en la época de oro dentro del retablo cerámico y en el gremio de la cerámica Sevillana. Por supuesto, al final de la obra y como el resto de procesos que hemos explicado, estos azulejos se introducen nuevamente en el horno hasta su punto de vitrificación. Ángel Lora Serrano. Abril 2008. |