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LA ICONOGRAFÍA DE LOS SANTOS EN LOS RETABLOS CERÁMICOS

Alfredo García Portillo

 
NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

El origen de esta advocación mariana se encuentra en Israel, en el Monte Carmelo, en un lugar en el que se establecieron ermitaños. El primero de ellos fue el profeta Elías que defendió en este lugar el culto al único y verdadero Dios.

Según la tradición, fue durante la celebración de la fiesta de Pentecostés, cuando unos fieles observaron la aparición de una nube sobre la que se encontraba la Virgen María. Fundaron entonces allí un templo en honor a ella y crearon la Orden de los Hermanos de Santa María del Monte Carmelo.

Juega un gran papel en su devoción San Simón Stock, un inglés que llega joven a Tierra Santa donde conoce a la entonces comunidad carmelita de primera observancia y decide unirse a ella. El Santo volverá a Europa a mediados del siglo XIII y procederá a difundir la orden, que fue transformada en mendicante. Una vez en Londres fue nombrado superior de la Orden.

La tradición indica que el 16 de julio de 1251, la imagen de la Virgen del Carmen se apareció al Santo y le hizo entrega de un escapulario a la vez que le indicaba que era un privilegio tanto para él como para los restantes carmelitas y que quién muriese llevándolo se salvaría. La tradición será rápidamente extendida por toda Europa.

En 1265, morirá en Burdeos Simón Stock y el culto se extiende por toda España, encontrándolo ya en Sevilla en el año 1358.

Los carmelitas sufrirán durante el siglo XVI merced a Santa Teresa de Jesús y a San Juan de la Cruz grandes reformas, pasando a ser dos comunidades, una más austera que dará origen a los “Carmelitas Descalzos” y otra, la más antigua, la de los “Carmelitas Calzados”.

Su representación. Comentarios a los retablos cerámicos de la web:

Muchas y variadas son las representaciones en la web y también son muchas las alusiones a la orden de los carmelitas, podemos citar como ejemplo el Vía Crucis del patio bajo del Hospital de mujeres gaditano, que en las enjutas decoradas en todas sus estaciones muestra a dos ángeles que llevan el escudo carmelita, lo que se entiende al estar el Hospital dedicado a Nuestra Señora del Carmen. Las representaciones son muy variadas y van desde el siglo XVIII -pieza 0143- (VER), hasta las magníficas y modernas de Carmelo del Toro -0706 (VER) y 0614 (VER)- o Ángel Lora -0082- (VER), pasando por las de Vigil-Escalera -0076 (VER), 1142 (VER)- y José Macías -0902- (VER) o las de Antonio Morilla -0859- (VER) y Andrés Oviedo -0759- (VER).

Casi todas las representaciones que se muestran están ubicadas en Andalucía occidental. En ellas la Virgen coronada como reina de los ángeles, lleva bien colgada o bien situada en su pecho, la insignia carmelita, esta imagen de común sedente, porta el escapulario que según la tradición entregó a San Simón Stock. El Niño a veces sin nimbo y en otras representaciones mostrando sus tres potencias divinas, suele llevarlo también. El escapulario carmelita es considerado por la Iglesia un Sacramental, esto es un objeto que como signo ayuda a vivir santamente y a aumentar la devoción.
Patrona del Mar y de la Armada es conocida como Estrella de los Mares, nombre que le dio el propio Simón Stock en su oración, al igual que el de Flor del Carmelo.

Un caso especial, la advocación del Carmen y ánimas:

La tradición de la aparición de la Virgen a Simón Stock, se propaga por Europa, indicando que la Virgen liberaría del Purgatorio a todas aquellas almas que hubiesen llevado el escapulario en vida, el sábado siguiente a su muerte, fecha en la que las llevaría a los Cielos.

En las representaciones se sitúa la Virgen del Carmen igual que en el resto de retablos, o sea de ordinario sedente (salvo en la pieza 0460, en la que además refulgen la Virgen y el Niño en su conjunto), portando el escapulario. Las almas que se encuentran en el Purgatorio son rescatadas para su traslado al Cielo. Éstas han muerto en gracia de Dios pero aún no han alcanzado el estado de pureza. A lo largo de las distintas representaciones en la historia del arte, generalmente están desnudas (así se muestran en las más antiguas de las cerámicas) y se encuentran rodeadas de llamas, sin embargo sus semblantes no muestran el pánico y horror de las almas condenadas en el infierno, pues confían en la intersección de la Virgen, que se muestra majestuosa y dispuesta a acogerlas. Por otra parte ello parece normal, pues en el Purgatorio no existe pena de daño, la cual solo se da en el Infierno y al existir una dilación de la Gloria, se trata solo de un estado temporal. Un detalle notorio es que en las representaciones del siglo XVIII figuran algunos prelados o representantes del clero en el Purgatorio -piezas 0832 (VER) y 0844 (VER)-, mientras que en las representaciones del siglo XX ya no hay alusión a ello.

Todos los retablos de Nuestra Señora del Carmen en la página.  (VER)

Alfredo García Portillo. Julio 2008