Presentación Historia Textos Retablos Autores Colaborar Noticias Otros
 

LA ICONOGRAFÍA DE LOS SANTOS EN LOS RETABLOS CERÁMICOS

Alfredo García Portillo

 
SANTA ELENA

Santa Elena nació en Bitinia y se la cree hija de un posadero, vivió durante los siglos III y IV de nuestra era, casó con Constancio Cloro, cuando este solo era tribuno militar y lo acompañó en las campañas de Serbia donde tuvo lugar el alumbramiento de Constantino y en las de Tréveris y York. Constancio Cloro el año 292 fue admitido con el título de César junto a Diocleciano, Maximiano Hercúleo y Maximiano, como máximo representante del imperio. Éste a instancias de los otros tres césares repudió a su mujer al no ser de origen romano y se casó con la hijastra de Maximiano, Teodora. Pero en 306 a la muerte de Constancio Cloro, fue nombrado emperador Constantino, hijo de él y de Santa Elena, éste la llamó a la Corte y le dio el título de Augusta.

Hacia el año 312, ya sexagenaria, se convirtió al catolicismo por la intervención de Luciano de Antioquía. Tras la victoria de Constantino sobre Majencio en la batalla de Puente Milvio hizo construir la basílica de la Santa Cruz y después del concilio de Nicea (325 d.c.), Santa Elena marcha a Jerusalén, decidida a encontrar la cruz en la que Cristo fue crucificado. Una vez allí reúne a los hebreos y estos le dicen que el lugar exacto solo lo conoce un hombre de nombre Giuda (Judas), pero éste se niega a revelarlo.
 
Mandó entonces que fuera arrojado a un pozo seco y allí fuera atormentado por el hambre, pasó así seis días y al séptimo pidió ser sacado y mostró el lugar donde se encontraba la cruz.
 
La lectura del texto de la leyenda dorada prosigue diciendo: En el lugar indicado por Judas emana tal aroma de especias que el hebreo se convierte, participando francamente en el hallazgo . Tras haber excavado por espacio de veinte pasos, las cruces ocultas vuelven a la luz y son presentadas a Santa Elena, ésta no sabiendo distinguir la cruz de Cristo de las de los ladrones, las puso en medio de la ciudad, esperando allí la gloria del señor. Y a la hora tertia, cuando llevaban a un joven a enterrar, Judas paró la comitiva y colocó las dos primeras cruces sobre la cabeza del muerto, pero no obtuvo resultado, pero cuando puso la tercera cruz, el muerto volvió a la vida.

Siguiendo la tradición encontró también el Titulus de la cruz y los tres clavos, uno de los cuales fundido fue el freno del caballo del emperador y se le conoció con el nombre del santo bocado.
 
La cruz se divide en tres trozos, el primero se envía a la Iglesia de la Santa Cruz de Roma, el segundo a Constantinopla y el tercero permanecerá en Jerusalén. En Tierra Santa hará construir las iglesias de la Natividad y del Santo Sepulcro. En 329, dos años después de encontrar la cruz, la emperatriz murió en Tracia.

La pieza cerámica número 1237 (VER) nos muestra a Santa Elena de pie, si bien solo se la aprecia en medio cuerpo, lleva sus atributos tradicionales, el manto púrpura imperial y la corona de emperatriz, en sus brazos lleva la cruz ya que a ella se debe la Invención de la Santa Cruz y es que juega un papel determinante como hemos visto en los episodios relativos al encuentro de la Vera Cruz.

Alfredo García Portillo. Agosto 2008