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Santa Elena
nació en Bitinia y se la cree hija de un posadero, vivió durante los
siglos III y IV de nuestra era, casó con Constancio Cloro, cuando
este solo era tribuno militar y lo acompañó en las campañas de
Serbia donde tuvo lugar el alumbramiento de Constantino y en las de
Tréveris y York. Constancio Cloro el año 292 fue admitido con el
título de César junto a Diocleciano, Maximiano Hercúleo y Maximiano,
como máximo representante del imperio. Éste a instancias de los
otros tres césares repudió a su mujer al no ser de origen romano y
se casó con la hijastra de Maximiano, Teodora. Pero en 306 a la
muerte de Constancio Cloro, fue nombrado emperador Constantino, hijo
de él y de Santa Elena, éste la llamó a la Corte y le dio el título
de Augusta.

Hacia el año
312, ya sexagenaria, se convirtió al catolicismo por la intervención
de Luciano de Antioquía. Tras la victoria de Constantino sobre
Majencio en la batalla de Puente Milvio hizo construir la basílica
de la Santa Cruz y después del concilio de Nicea (325 d.c.), Santa
Elena marcha a Jerusalén, decidida a encontrar la cruz en la que
Cristo fue crucificado. Una vez allí reúne a los hebreos y estos le
dicen que el lugar exacto solo lo conoce un hombre de nombre Giuda
(Judas), pero éste se niega a revelarlo.
Mandó entonces que fuera arrojado a un pozo seco y allí fuera
atormentado por el hambre, pasó así seis días y al séptimo pidió ser
sacado y mostró el lugar donde se encontraba la cruz.
La lectura del texto de la leyenda dorada prosigue diciendo: En el
lugar indicado por Judas emana tal aroma de especias que el hebreo
se convierte, participando francamente en el hallazgo . Tras haber
excavado por espacio de veinte pasos, las cruces ocultas vuelven a
la luz y son presentadas a Santa Elena, ésta no sabiendo distinguir
la cruz de Cristo de las de los ladrones, las puso en medio de la
ciudad, esperando allí la gloria del señor. Y a la hora tertia,
cuando llevaban a un joven a enterrar, Judas paró la comitiva y
colocó las dos primeras cruces sobre la cabeza del muerto, pero no
obtuvo resultado, pero cuando puso la tercera cruz, el muerto volvió
a la vida.
Siguiendo la tradición encontró también el Titulus de la cruz y los
tres clavos, uno de los cuales fundido fue el freno del caballo del
emperador y se le conoció con el nombre del santo bocado.
La cruz se divide en tres trozos, el primero se envía a la Iglesia
de la Santa Cruz de Roma, el segundo a Constantinopla y el tercero
permanecerá en Jerusalén. En Tierra Santa hará construir las
iglesias de la Natividad y del Santo Sepulcro. En 329, dos años
después de encontrar la cruz, la emperatriz murió en Tracia.
La pieza cerámica número 1237
(VER)
nos muestra a Santa Elena de pie, si bien solo se la aprecia en
medio cuerpo, lleva sus atributos tradicionales, el manto púrpura
imperial y la corona de emperatriz, en sus brazos lleva la cruz ya
que a ella se debe la Invención de la Santa Cruz y es que juega un
papel determinante como hemos visto en los episodios relativos al
encuentro de la Vera Cruz. |