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Nació Santa
Genoveva en el año 422 en una aldea cercana a París, hoy llamada
Nanterre y que era entonces el arrabal de Saint Denis. En cierta
ocasión San Germán obispo de Auxerre, visitó su localidad y al verla
proclamó que sería ejemplo para todos.

Cuando
murieron sus padres fue Genoveva a París, donde cayó gravemente
enferma con una parálisis, sanó a los tres días y contó entonces
como un ángel la transportó primero a la gloria para que pudiese
contemplar a los bienaventurados y luego al infierno donde contempló
grandes suplicios. Desde entonces adquirió Genoveva el don de
conocer los secretos más recónditos en sus semejantes.
Con la invasión de los hunos y al ver que la gente huía, promovió la
oración en la ciudad e indicó que nadie se fuese de ella pues no
llegarían los invasores a entrar en ella, como efectivamente
aconteció.
Muchos prodigios obró la santa, desde el del niño que cayó a un pozo
y fue rescatado ya muerto, al cual cubrió con su manto y devolvió a
la vida, hasta la curación de ciegos y expulsión de demonios. Su
fama se extendió por todo París.
El rey franco Clodoveo y su esposa santa Clotilde la tuvieron en
gran veneración. Murió a avanzada edad hacia el año 512.
Su representación. Comentarios a los retablos cerámicos de la web:
La pieza 0959
(VER), nos
muestra a la santa en pie, tocada con el velo de las vírgenes y
llevando sobre el cuello una medalla, la que le dio San Germán y le
indicó que jamás se quitase y en la que se representaba a Cristo
crucificado. Si bien su atributo clásico es el cirio encendido, aquí
se ha prescindido de él y se la muestra como pastora. Esta forma de
representación arranca en el siglo XIV, pues en la historia
compuesta tras su muerte hacia el año 520 y en la leyenda dorada de
Santiago de la Vorágine no se la cita como pastora. Louis Reau
indica como es a partir del siglo XIV cuando se la convierte en
pastora cuidando su rebaño e incluso con la rueca de hilar en la
mano. |