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Alfredo García Portillo |
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Miguel es el arcángel guerrero, el jefe de las milicias celestiales, al grito de ¡Quién como Dios!, que en realidad es su nombre, se precipita, capitaneando las huestes angélicas contra los ángeles rebeldes a quienes envía al abismo. Es el defensor de la iglesia romana, el custos ecclesiae romanae y en el Apocalipsis, aparece como el defensor de la mujer que acaba de parir y que simbolizan a la Virgen y a la Iglesia, contra el dragón de siete cabezas.
Lo encontramos también en el libro de Josué: “Sucedió que estando Josué cerca de Jericó, levantó los ojos y vio a un hombre plantado frente a él con una espada desnuda en la mano. Josué se adelantó hacia él y le dijo: «¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?» Respondió: «No, sino que soy el jefe del ejército de Yahveh. He venido ahora.» Cayó Josué rostro en tierra, le adoró y dijo: «¿Qué dice mi Señor a su siervo?» El jefe del ejército de Yahveh respondió a Josué: «Quítate las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es sagrado.» Así lo hizo Josué.” (Josué 5, 13-15). También a la muerte de Moisés, el diablo reclama su cuerpo y el arcángel lucha con gran furia contra Lucifer, venciéndole.
Es también
psicopompo, pues el día del juicio conducirá a las almas de los
difuntos y realizará el pesaje de las mismas, de las obras buenas y
de las malas. |
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| Alfredo García Portillo. Septiembre 2008. | |
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