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La devoción a
la Virgen del Rosario se remonta al siglo XIII. Según la tradición
en 1218 la Virgen se presentó ante Santo Domingo y le entregó un
rosario, que en principio era una guirnalda de rosas y que el santo
utilizó para realizar sus predicaciones contra la herejía albigense,
divulgándolo en sus exhortaciones y dejando la encomienda a los
religiosos de su orden de generalizar su uso.

Con
anterioridad los monjes rezaban de forma regular el Salterio
Davídico que constaba de 150 salmos, al ser aquellos en muchos casos
analfabetos, fue preciso idear un sistema de oración que pudiera ser
memorizado de forma sencilla. Se escogió entonces como oración
sustitutoria de los salmos al Padrenuestro, más tarde, en el siglo
XII estos serían sustituidos por Avemarías (solo en la forma de
salutación angélica, siendo la segunda parte de la oración añadida
en 1483 y popularizada cuando el Papa Pío V, que fue monje dominico,
promulgó el Breviario Romano ya en el siglo XVI). Después de cada
oración se aludía a un pasaje evangélico.
En 1521 el dominico Alberto de Castello, escogió 15 pasajes
evangélicos, que pasaron a convertirse en los 15 misterios del
rosario. Fue también el Papa Pío V quién mediante una bula presentó
al rosario tal y como hoy es conocido. Juan Pablo II, añadiría 5
misterios más.
En 1470 en el convento de los dominicos de Douai, se fundó la
cofradía del Rosario, de allí saldría el movimiento fundacional de
asociaciones de este tipo que pasó a Flandes, Bretaña, Alemania y al
resto de Europa.
Las primeras representaciones de la Virgen del Rosario consisten en
unos bajorrelieves ingleses de alabastro, en los que mientras el
arcángel San Miguel pesa las almas y el demonio intenta con engaños
inclinar la balanza a su favor, la Virgen coloca un rosario sobre el
extremo del astil, esforzándose en inclinar el peso hacia su amparo.
Será más tarde, concretamente en 1474 y en San Andrés de Colonia,
cuando se tenga una representación de la Madona del Rosario, una
obra de Antonello de Mesina que muestra el rosario a los pies de la
Virgen.
Disponemos de una variada gama de esta advocación en los retablos
cerámicos de la web, habiendo agrupado los distintos comentarios:
Una variante de la Virgen de Misericordia fue en principio la
representación utilizada por los dominicos, si bien estos
sustituyeron a los orantes bajo el manto por los santos de su orden
a ambos extremos del mismo, estos que tiran de él, le dan una
apariencia triangular. En este ámbito podemos citar la pieza de
Trigueros número 0986,
(VER) en ella
se entregan sendos rosarios a Santo Domingo, fundador de la Orden y
a la primera entre las santas dominicas: Santa Catalina de Siena,
representada con corona de espinas.
Sustituyendo esta fórmula, los dominicos tomaron como modelo a la
Virgen de los siete dolores o de los siete gozos, rodeada por una
aureola de tondos. Así se circunscribe la imagen en una sarta que
toma forma de mandarla y que en origen se encontraba intercalada por
rosas. A este modelo responde entre otras la pieza de Fuengirola
número 0444
(VER).
Una variante del anterior tipo de retablo consiste en una imagen de
medio cuerpo que encontramos en Santiponce
(VER).
El tercer tipo iconográfico, nos muestra a la Virgen coronada, con
el Niño en brazos, también con corona o en su defecto con potencias
y el santo rosario en sus manos o las de su Hijo. De ordinario
muestra un cetro en su mano derecha, si bien existen variaciones
como es el caso de la pieza sevillana 0145
(VER), en la que es
el Niño el que lleva un singular y enorme cetro. A sus pies la luna,
referencia al Apocalipsis: : “Una gran señal apareció en el cielo:
una Mujer, vestida del Sol, con la Luna bajo sus pies, y una corona
de doce estrellas sobre su cabeza”. A este modelo responden los
retablos de la patrona de Cádiz , entre los que cabe destacar la
pieza 1122
(VER),
una variante es la pieza en azul 0234
(VER), también de
Cádiz, que lleva en su mano derecha una corona de rosas en alusión
al nombre con el que se conoció en principio al rosario.
En el conjunto de retablos cerámicos de la web, encontramos también
imágenes de dolorosas con el nombre de Nuestra de Señora del
Rosario, éstas pertenecen a hermandades penitenciales y son del tipo
de dolorosa sevillana, a esta tipología responden los retablos de
distintas hermandades andaluzas, sobresaliendo el de la Sagrada Cena
de Huelva
(VER)
o los de la sevillana de Montesión entre los que se encuentra el
identificado con el número 0055
(VER), de esta última
existe una versión en la que se encuentra la citada imagen vestida
de hebrea y coronada con las doce estrellas representativas de las
doce tribus de Israel
(VER).
También pueden admirarse retablos cerámicos en los que se muestra a
la Virgen sedente con el Niño en brazos, pero sin nimbo ni
potencias, mostrando como único atributo un rosario. A este grupo
pertenece las pieza de Algodonales
(VER).
Otras piezas muestran a la Virgen sedente, con el Niño en sus
brazos, ambos coronados, como la de la Virgen del Rosario de los
Húmeros, con comentarios en su ficha
(VER).
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